"Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:" (Mc 3,6)
Mostrando entradas con la etiqueta Santa Cruz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santa Cruz. Mostrar todas las entradas

27 de octubre de 2011

China y un nuevo comienzo en la Evangelización

La Jornada Misionera Mundial constituye un "nuevo comienzo de la evangelización" para la comunidad católica continental. Es la información recibida a la Agencia Fides por sacerdotes de diferentes comunidades continentales. Como informa el boletín Faith, de la comunidad de He Bei, quien informó de la noticia de las diversas celebraciones, el día se llevó a cabo en el continente, en comunión con la Iglesia universal, siguiendo las enseñanzas del Papa en su mensaje titulado "Como el Padre me envió, también yo os envío". Varias iniciativas, como las peregrinaciones, encuentros de oración, el culto y testimonio público han destacado la celebración del 23 de octubre.

15 de abril de 2011

Homilía de Mons. Stanovnik en la Misa de inauguración del cincuentenario de la arquidiócesis de Corrientes


Homilía de monseñor Andrés Stanovnik, arzobispo de Corrientes en la misa de inauguración del Cincuentenario de la Arquidiócesis (10 de abril de 2011)

19 de noviembre de 2010

Mons. Mollaghan: desde la Cruz, Jesucristo nos mira y ama; no nos quita nada y nos da todo


Homilía de monseñor José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario en la misa de acción de gracias por los 100 años de Pueblo Andino (Iglesia San Juan Bautista, 16 de noviembre de 2010)

4 de noviembre de 2010

San Carlos Borromeo y su amor apasionado con Jesús el Cristo

Hoy se ha hecho público un mensaje del Papa dirigido al cardenal Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Milán (Italia), con motivo del cuarto centenario de la canonización de san Carlos Borromeo, el 1 de noviembre 1610. “La época en la que vivió Carlos Borromeo fue muy delicada para el cristianismo”, escribe el Papa. “En tiempos sombríos por numerosas pruebas para la comunidad cristiana, con divisiones y confusiones doctrinales, con el oscurecimiento de la pureza de la fe y de las costumbres y con el mal ejemplo de varios ministros sagrados, Carlos Borromeo no se limitó a lamentar o a condenar, ni simplemente a desear el cambio de los demás, sino que empezó por reformar su propia vida”.

2 de septiembre de 2010

Dios eligió lo que no es, para anular lo que es

“Dios eligió lo que no es, para anular lo que es” por el director.
 
En I Corintios 1,28 encontramos esta fuerte declaración paulina: “y lo vil del mundo y lo tenido en nada se escogió Dios, lo que no es, para anular lo que es”. Una aclaración previa:

Tomamos la Escritura de la versión católica Bover-Cantera (1951), hoy transformada en una joya bíblica, porque a pesar de su estilo, hoy, vetusto, en este caso es muy similar al texto en griego de Nestlé-Aland. Aunque de la versión Jerusalén (2009) podríamos extraer una espectacular definición metafísica en san Pablo: “lo que-no-es reduce a la nada lo que-es”, expresando una pérdida del “ser”. Pero anular es, más bien, abolir, hacer de algo inútil para todos los propósitos prácticos, el verbo griego es katargeo (kata: abajo; argos: inactivo), lo que no implica una pérdida del “ser” sino una pérdida de la bienaventuranza, de la bendición de Dios (1). Lo cual, es cierto, podemos interpretar que significa alejarnos de Dios, del “Ser” con mayúsculas y por ende entrar en un terreno me-ontológico (del “no-ser”) pero siempre es importante no perder los matices de una verdad asistida por el Espíritu Santo, a fin de encontrar el sustento y el sabor de la Palabra de Dios.
 
San Pablo dirige la carta a los corintios, a una comunidad cristiana con mayoría de personas pobres prescindiendo de un discurso retórico a la manera de algún súper predicador. Dios no condena la auténtica sabiduría humana que puede servir de pedagoga para llegar a Él: “La peculiaridad que distingue el texto bíblico consiste en la convicción de que hay una profunda e inseparable unidad entre el conocimiento de la razón y el de la fe” (2) de lo contrario caemos en un fideísmo espiritualista, en donde solo algunos “iluminados” alcanzan niveles de “unción” a los cuales no se puede acceder sino de manera fabulosa en una alienante “vida épica” que se consigue enrolados en un ejército integrista. De hecho, este pasaje paulino es uno de los más abusados y prostituidos por los malos obreros de la Palabra de Dios.

Pero podemos apreciar que todo el contexto de esta palabra es la Cruz de Cristo expresada de una manera paradójica, y lo que san Pablo quiere para los corintios podemos tomarlo para nosotros: una comunidad de la cruz y no una empresa de la gloria. Curiosamente, la cita del Magisterio, ver (2), corresponde a una encíclica dada por Juan Pablo II en ocasión de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.
 
Retomando nuestra frase editorial: “Dios eligió lo que no es, para anular lo que es”, acerca de la cual hemos encontrado un muy buen significado: para hacer de algo inútil para todos los propósitos prácticos, vayamos al Antiguo Testamento, al libro del Levítico, allí dice en 21,17-21: “Habla en estos términos a Aarón: Ninguno de tus descendientes que tenga un defecto corporal se acercará a ofrecer el alimento de su Dios, a lo largo de las generaciones. No podrá acercarse nadie que tenga un defecto corporal: ninguno que sea ciego, rengo, desfigurado o deforme; que tenga la pierna o el brazo rotos; que sea jorobado o raquítico; que tenga una mancha en los ojos; que está enfermo de sarna o de tiña, o que esté castrado. Ningún descendiente del sacerdote Aarón que tenga un defecto presentará las ofrendas que se queman para el Señor; por tener un defecto, no se acercará a presentar el alimento de su Dios.” Acá podemos ver, prácticamente, lo contrario de la frase paulina: “Lo que es anula lo que no es”, y esto es lo litúrgicamente convencional: un Dios perfecto que necesita sacerdotes perfectos, lo imperfecto es descartado, es declarado inútil a la hora de la praxis, de ofrecer sacrificio a YHWH. No existe una argumentación paradójica.
 
¿Por qué esta brutal diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, entre el antiguo altar de los sacrificios y la cruz del Señor? La respuesta solamente podemos hallarla en la kénosis del Verbo Encarnado, en el anonadamiento, el despojamiento de sí mismo y su divinidad, o sea, en el volverse nada de Jesucristo en su Pasión y Muerte (3). Esa experiencia de Jesús, sometiéndose a la ignominia, a la deformación y al abandono. Entonces, lo que es se convirtió en lo que no es, por amor. Esa experiencia es la que nos ha abierto el camino a un altar al que no tienen derecho los antiguos sacerdotes de Israel (4), lo que era y hoy no es, fue hecho inútil para todos los propósitos prácticos. El altar es la Cruz, allí el Señor fue inmolado por nosotros. Allí lo que no es anuló lo que es.

En este mes celebramos, entre otras conmemoraciones, la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, el nacimiento de María y el mes de la Biblia. Que la kénosis del Verbo encarnándose en María y ofreciéndose en la Cruz nos sirva de guía a la hora de leer, orar, estudiar y reflexionar con la Sagrada Escritura, para vivir la experiencia del anonadamiento delante de Él, imprescindible para que desde nuestra pobreza (lo que no es) declaremos inútil para todos los propósitos prácticos a nuestra riqueza (lo que es) para que sea Dios quien nos llene hasta desbordar. Sólo la auténtica conversión lo hace evidente. Amén. (PCD).
 
(1) Cf. W.E. Wine, “Diccionario Expositivo de palabras del Nuevo Testamento”, Barcelona, CLIE, 1984, p.15
(2) Juan Pablo II, “Encíclica Fides et Ratio”, 16
(3) Cf. Filipenses 2, 6-8
(4) Cf. Hebreos 13,10

Editorial de Prensa Cristiana Digital N° 30, septiembre 2010

21 de junio de 2010

¿Quién dices que es Jesús? ¿un altruista más de la humanidad o el Cristo de Dios?

Después de la Santa Misa celebrada en la basílica vaticana, durante la cual ordenó a catorce diáconos de la diócesis de Roma, el Santo Padre se asomó a mediodía a la ventana de su estudio para rezar el Ángelus con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.

"El sacramento del Orden -dijo el Papa- manifiesta, de parte de Dios, su amorosa cercanía a los seres humanos y, de parte de los que lo reciben, la plena disponibilidad a convertirse en instrumento de esta cercanía, con un amor radical a Cristo y a la Iglesia". El pontífice comentó el Evangelio cuando el Señor pregunta a sus discípulos: "Vosotros, ¿quien decís que soy?" y a esta interrogación Pedro responde con prontitud: "El Cristo de Dios", superando así todas las opiniones de los que creían que Jesús era uno de los profetas".

"También a nosotros, que podemos conocer al Señor mediante la fe en su palabra y sus sacramentos, Jesús nos propone seguirlo cada día y nos recuerda que para ser discípulos suyos es necesario apropiarnos del poder de su Cruz, cumbre de nuestros bienes y corona de nuestra esperanza. (...) Tomar la Cruz significa comprometerse para derrotar al pecado que obstaculiza el camino hacia Dios, acoger diariamente la voluntad del Señor, acrecentar la fe sobre todo frente a los problemas, las dificultades y los sufrimientos", afirmó el Santo Padre.

"En nuestra época -concluyó Benedicto XVI- son también muchos los cristianos en el mundo que, animados por el amor de Dios, toman cada día la cruz, sea la de las pruebas diarias que la de la barbarie humana, que a veces exige el valor del sacrificio extremo. ¡Que el Señor nos conceda a todos depositar nuestra sólida esperanza en Él, ciertos de que siguiéndolo llevando nuestra cruz, llegaremos con Él a la luz de la Resurrección!".

Fuente: VIS - Vatican Information Service

6 de junio de 2010

Benedicto XVI en Chipre: "cuando predicamos a Cristo crucificado, no nos proclamamos a nosotros mismos, sino a Él"

En la homilía de la misa, votiva de la Santa Cruz, el Papa afirmó que la cruz "es más grande y más misteriosa de lo que parece a primera vista. Es sin duda un instrumento de tortura, de sufrimiento y de derrota, pero al mismo tiempo, manifiesta la transformación completa, la revancha definitiva sobre estos males, y esto lo convierte en el símbolo más elocuente de la esperanza que el mundo haya visto jamás. Habla a todos los que sufren -los oprimidos, los enfermos, los pobres, los marginados, las víctimas de la violencia- y les ofrece la esperanza de que Dios puede transformar su dolor en alegría, su aislamiento en comunión, su muerte en vida. Ofrece una esperanza ilimitada a nuestro mundo decaído".

"Por eso -continuó-, el mundo necesita la cruz. No es simplemente un símbolo de devoción privada, ni una insignia de pertenencia a algún grupo en la sociedad, y su significado más profundo no tiene nada que ver con la imposición forzada de un credo o una filosofía. Habla de esperanza, de amor, de la victoria de la no violencia sobre la opresión, habla de Dios que enaltece a los humildes, da fuerza a los débiles, ayuda a superar las divisiones y a vencer el odio con el amor. Un mundo sin cruz sería un mundo sin esperanza, un mundo donde la tortura y la brutalidad seguirían siendo salvajes, los débiles serían explotados y la codicia tendría la última palabra. La inhumanidad del hombre contra el hombre se manifestaría de manera aún más tremenda, y no existiría la palabra fin al círculo maléfico de la violencia. Sólo la cruz pone fin a ello". (VIS).

Visita el Blog desarrollo biblico

Blog desarrollo bíblico


Llamá al (011) 4956-2399 y comunicate con nosotros

"Cómo interpretar la Biblia"

Auspiciado por el Departamento de Pastoral Bíblica Junta Catequística Arquidiocesana de Buenos Aires.