"Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:" (Mc 3,6)
Mostrando entradas con la etiqueta Isaías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Isaías. Mostrar todas las entradas

28 de noviembre de 2011

Benedicto XVI: "El tiempo de Adviento viene cada año para recordarnos esto, para que nuestra vida encuentre nuevamente la orientación justa hacia el rostro de Dios"

En la reflexión que precede al Ángelus dominical, Benedicto XVI habló del Adviento, que abre el año litúrgico. En Adviento, “se despierta en los corazones la espera del regreso de Cristo y la memoria de su primera venida, cuando se despojó de su gloria divina para asumir nuestra carne mortal”. El Papa citó el Evangelio de hoy en que Jesús invita a los discípulos a “velar”, subrayando que se trata de “un llamamiento saludable para recordarnos que la vida no tiene sólo una dimensión terrena, sino que está proyectada a un ‘más allá’”.


9 de enero de 2011

Lecturas para celebrar el Bautismo del Señor

PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Isaías 42, 1-9; 49, 1-9

EL SIERVO HUMILDE DEL SEÑOR ES LA LUZ DE LAS NACIONES

Mirad a mi siervo, a quien sostengo; a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En él he puesto mi espíritu, para que haga brillar la justicia en las naciones.

No gritará, no clamará, no voceará por las calles. No romperá la caña resquebrajada, no apagará la mecha aún humeante. Promoverá con firmeza la justicia, no titubeará ni se doblegará hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.

El Bautismo de Jesús. La debilidad y la fortaleza


“Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. El no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley. Así habla Dios, el Señor, el que creó el cielo y lo desplegó, el que extendió la tierra y lo que ella produce, el que da el aliento al pueblo que la habita y el espíritu a los que caminan por ella. Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas ¡Yo soy el Señor, este es mi Nombre! No cederé mi gloria a ningún otro ni mi alabanza a los ídolos. Las cosas antiguas ya han sucedido y yo anuncio cosas nuevas; yo se las hago oír a ustedes.  (Isaías 42, 1-9).


24 de diciembre de 2010

¡Feliz Navidad 2010!


“¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación, y dice a Sión: «¡Tu Dios reina!». ¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz, gritan todos juntos de alegría, porque ellos ven con sus propios ojos el regreso del Señor a Sión, ¡Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor consuela a su Pueblo, él redime a Jerusalén! El Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, verán la salvación de nuestro Dios.” (Isaías 52, 7-10).

2 de julio de 2010

La imagen maternal de Jerusalén, la imagen maternal de la Iglesia (Ciclo Primera Lectura por FM Parroquial 105.1)

¡Alégrense con Jerusalén y regocíjense a causa de ella, todos los que la aman! ¡Compartan su mismo gozo los que estaban de duelo por ella, para ser amamantados y saciarse en sus pechos consoladores, para gustar las delicias de sus senos gloriosos! Porque así habla el Señor: Yo haré correr hacia ella la prosperidad como un río, y la riqueza de las naciones como un torrente que se desborda. Sus niños de pecho serán llevados en brazos y acariciados sobre las rodillas. Como un hombre es consolado por su madre, así yo los consolaré a ustedes, y ustedes serán consolados en Jerusalén. Al ver esto, se llenarán de gozo, y sus huesos florecerán como la hierba. La mano del Señor se manifestará a sus servidores, y a sus enemigos, su indignación. (Isaías 66, 10-14)

I Introducción

Este pasaje pertenece a lo que llamamos “Tercer Isaías” o “Trito Isaías”, entendiendo que el “Primer Isaías” (cap. 1-39) es a quien identificamos comúnmente como “el profeta Isaías”; el “Segundo Isaías” o “Déutero Isaías” (caps. 40-55) es otro profeta que actuó alrededor del 539 a.C.; y el “Tercer Isaías” es una obra de varios autores posteriores al retorno del exilio en Babilonia (siglos V-VI a.C.). (1)

Luego, con respecto al profetismo, entendemos que los profetas de Israel en los albores se asemejaron a los profetas paganos, pero después se distanciaron enormemente de éstos.

• Los profetas de Israel eran llamados por Dios, no se auto convocaban.

• Eran hombres de la Palabra de Dios, no eran adivinos.

• Eran profundamente religiosos (religados a Dios y relectores de la realidad y la historia del  Pueblo de Dios). Su comunión con Él les permitía hablar en Nombre de Dios.

• Eran intercesores del pueblo delante de la Presencia de Dios.

• Su carisma les permitía ver el plan de Dios en la historia.

• Enseñaron en cuanto a las exigencias para seguir al Señor (2)

En base a estas características básicas podemos también trazar una imagen actualizada del profetismo.

II La imagen maternal de Jerusalén, la imagen maternal de la Iglesia

Los versículos 10 a 14 de Isaías 66 nos invitan a contemplar la imagen maternal y convocante de la Ciudad de Dios, que invita a amarla con gozo. Dios consolará como lo hace una madre y Jerusalén será una ciudad de consolación. Ese gozo, esa fortaleza, ese carácter será animado por la manifestación del Poder de Dios en sus servidores. (3)

Asimismo, debemos contemplar la imagen maternal de la Iglesia, y en esto María nos ayuda a lograrlo, como decía san Francisco de Asís: María es “la Virgen convertida en Iglesia” (4). La promesa de prosperidad y riqueza desbordante nos lleva a reflexionar sobre todos los abundantes dones y talentos que Dios nos ha dado y el servicio que damos ¿está en relación a la abundante riqueza y prosperidad de Dios? o ¿estamos limitados por el factor humano, la chatura, la mediocridad y la carnalidad? Los “huesos”, analógicamente, la vida interior florecerá en manifestación de Cristo.

¡Dios lo ha hecho todo bien para nosotros! ¡Es hora de responder al Señor!

(1) cf. Luis Heriberto Rivas, “Los libros y la historia de la Biblia”, Buenos Aires, Editorial San Benito, 2005, 72-73
(2) Ibid., 66-69
(3) cf. Autores varios, “Comentario Bíblico Internacional”, Navarra, Editorial Verbo Divino, 2005, 909
(4) Francesco D´Assisi, Saluto alla Beata Vergine Maria (Fonti Francescane, Editio minor, 1986, n. 259) en Rainero Cantalamessa, “Amar a la Iglesia”, Buenos Aires, Ágape Libros, 2007, 76

Mauricio Shara

Visita el Blog desarrollo biblico

Blog desarrollo bíblico


Llamá al (011) 4956-2399 y comunicate con nosotros

"Cómo interpretar la Biblia"

Auspiciado por el Departamento de Pastoral Bíblica Junta Catequística Arquidiocesana de Buenos Aires.