Los cuerpos de dos sacerdotes colombianos fueron hallados sin vida en el interior de un automóvil el pasado miércoles 26 de enero en Ciudad de Kennedy, un sector residencial que se encuentra al sur de Bogotá (Colombia).
Las víctimas fueron identificadas como Rafael Reatiga Rojas, de 35 años, y Richard Armando Piffano Laguado, de 37.
Según informó la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), las autoridades investigan los móviles y responsables del asesinato. La Policía halló los cuerpos dentro de un vehículo particular abandonado y, de acuerdo con las primeras informaciones, el asesino viajaba con ellos en el automóvil y luego de dispararles huyó del lugar.
Al respecto, el secretario general de la CEC, monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, explicó a la prensa que los sacerdotes iban en el vehículo de uno de ellos con una persona no identificada, quien les disparó por causas aún desconocidas. “Estos datos -señaló- indican que no fue para robarles el vehículo o las pertenencias de los sacerdotes. Es una ocasión más en la que en Colombia se resuelven las cosas acabando la vida de los demás”. Y aclaró que mientras la Policía Nacional realiza las investigaciones del hecho, “el caso hasta ahora es oscuro y no se puede adelantar ninguna hipótesis”.
Precisó que los sacerdotes asesinados eran muy amigos y habían realizado juntos estudios de Bioética en la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogotá.
El padre Reátiga Rojas era el ecónomo de la diócesis de Soacha y párroco de la catedral Jesucristo Nuestra Paz. Nació el 25 de junio de 1975 y fue ordenado sacerdote el primero de julio de 2000. Por su parte, el padre Piffano Laguado pertenecía a la diócesis de Fontibón y era párroco de San Juan de la Cruz, en el barrio Grancolombiano. Nació el 4 de febrero de 1974 y fue ordenado sacerdote el primero de julio de 2000.
De acuerdo con cifras de la CEC, desde 1984 han sido asesinados en este país un total de 74 sacerdotes, ocho religiosos y tres seminaristas.
Fuente: AICA

Dos vidas tronchadas, por la violencia, cuando
ResponderEliminartenian mucho por hacer en bien de gente como el
asesino...Dios nos asista y ampare,...estamos
asistiendo a un martirio contemporaneo!!!
Etelvina