"Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:" (Mc 3,6)

23 de junio de 2012

Benedicto XVI exhortó a los obispos colombianos a estar con los que sufren

El primer grupo de prelados de la Conferencia Episcopal de Colombia fue recibido esta mañana por el Papa al final de su visita “ad Limina”. En su discurso a los obispos el pontífice elogió, en primer lugar sus esfuerzos para “concretar iniciativas encaminadas a fomentar una corriente de renovada y fructífera evangelización” y reconoció al mismo tiempo que “Colombia no es ajena a las consecuencias del olvido de Dios”.

“Mientras que años atrás era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a cuanto inspirado en ella, hoy no parece que sea así en vastos sectores de la sociedad, a causa de la crisis de valores espirituales y morales que incide negativamente en muchos de sus compatriotas”, dijo el Santo Padre, invitando a los obispos a contrarrestar este estado de cosas siguiendo “con tenacidad y perseverancia” las pautas trazadas en el Plan Global de la Conferencia Episcopal (2012-2020) y a aprovechar las reflexiones del próximo Sínodo de los Obispos, así como las propuestas del “Año de la fe”.

“El creciente pluralismo religioso -prosiguió- es un factor que exige una seria consideración. La presencia cada vez más activa de comunidades pentecostales y evangélicas, no sólo en Colombia, sino también en muchas regiones de América Latina, no puede ser ignorada ni minusvalorada. En este sentido, es evidente que el pueblo de Dios está llamado a purificarse y a revitalizar su fe (...) pues 'muchas veces la gente sincera que sale de nuestra Iglesia no lo hace por lo que los grupos “no católicos” creen, sino fundamentalmente por lo que ellos viven; no por razones doctrinales sino vivenciales; no por motivos estrictamente dogmáticos, sino pastorales; no por problemas teológicos sino metodológicos de nuestra Iglesia'. Se trata, por tanto, de ser mejores creyentes (...) para que nadie se sienta lejano o excluido”.

Después Benedicto XVI subrayó que el episcopado colombiano no debe dejar de “individuar cuanto entorpece el recto progreso de Colombia, buscando salir al encuentro de los que se hallan privados de libertad por causa de la inicua violencia”. Igualmente ha de redoblar “las medidas y los programas tendentes a acompañar (...) y a asistir a cuantos se hallan probados, de modo peculiar a los que son víctimas de desastres naturales, a los más pobres, a los campesinos, a los enfermos y afligidos, multiplicando las iniciativas solidarias (...) No olviden tampoco a quienes tienen que emigrar de su patria, porque han perdido su trabajo o se afanan por encontrarlo; a los que ven avasallados sus derechos fundamentales y son forzados a desplazarse de sus propias casas y a abandonar sus familias bajo la amenaza de la mano oscura del terror y la criminalidad; o a los que han caído en la red infausta del comercio de las drogas ylas armas. Deseo alentarles a proseguir este camino de servicio generoso y fraterno, que no es resultado de un cálculo humano, sino que nace del amor a Dios y al prójimo, fuente en donde la Iglesia encuentra su fuerza para llevar a cabo su tarea”.

“Queridos hermanos en el Episcopado; Para que la luz de lo Alto continúe haciendo fecundo el empeño profético y caritativo de la Iglesia en Colombia, insistan en favorecer en los fieles el encuentro personal con Jesucristo, de modo que (...) mediten con asiduidad la Palabra de Dios y participen (...) en los sacramentos, celebrados a tenor de las normas canónicas y los libros litúrgicos. Todo esto será cauce propicio para un idóneo itinerario de Iniciación Cristiana, invitará a todos a la conversión y a la santidad y cooperará a la tan necesaria renovación eclesial”, concluyó Benedicto XVI.

Fuente: VIS - Vatican Information Service

1 comentario:

  1. Riquelme23.6.12

    La Iglesia siempre está con el que sufre

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