"Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:" (Mc 3,6)

26 de noviembre de 2011

Cristología de la Palabra - Verbum Domini III - Seminario Bíblico 2011 por FM Parroquial 105.1



Seminario Bíblico 2011 “Cómo interpretar la Biblia” por FM Parroquial 105.1
Subsidio 26: Verbum Domini III – Cristología de la Palabra
 
Introducción
 
La consideración de la realidad como obra de la Santísima Trinidad a través del Verbo divino, nos permite comprender las palabras del autor de la Carta a los Hebreos: «En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo» (1,1-2). Es muy hermoso ver cómo todo el Antiguo Testamento se nos presenta ya como historia en la que Dios comunica su Palabra. En efecto, «hizo primero una alianza con Abrahán (cf. Gn 15,18); después, por medio de Moisés (cf. Ex 24,8), la hizo con el pueblo de Israel, y así se fue revelando a su pueblo, con obras y palabras, como Dios vivo y verdadero. De este modo, Israel fue experimentando la manera de obrar de Dios con los hombres, la fue comprendiendo cada vez mejor al hablar Dios por medio de los profetas, y fue difundiendo este conocimiento entre las naciones (cf. Sal 21,28-29; 95,1-3; Is 2,1-4; Jr 3,17)».
Esta condescendencia de Dios se cumple de manera insuperable con la encarnación del Verbo. La Palabra eterna, que se expresa en la creación y se comunica en la historia de la salvación, en Cristo se ha convertido en un hombre «nacido de una mujer» (Ga 4,4). La Palabra aquí no se expresa principalmente mediante un discurso, con conceptos o normas. Aquí nos encontramos ante la persona misma de Jesús. Su historia única y singular es la palabra definitiva que Dios dice a la humanidad. Así se entiende por qué «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». La renovación de este encuentro y de su comprensión produce en el corazón de los creyentes una reacción de asombro ante una iniciativa divina que el hombre, con su propia capacidad racional y su imaginación, nunca habría podido inventar. Se trata de una novedad inaudita y humanamente inconcebible: «Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros» (Jn1, 14a). Esta expresión no se refiere a una figura retórica sino a una experiencia viva. La narra san Juan, testigo ocular: «Y hemos contemplado su gloria; gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Jn1, 14b). La fe apostólica testifica que la Palabra eterna se hizo Uno de nosotros. La Palabra divina se expresa verdaderamente con palabras humanas. (Verbum Domini 11).
 
Resulta muy interesante que Benedicto XVI comience su exposición sobre la “Cristología de la Palabra” desde la consideración de la realidad como obra de la Santísima Trinidad a través del Verbo divino. En primer lugar porque la fe cristiana no es una ideología o un sistema de creencias basados en una cuestión puramente idílica, en segundo lugar porque no hay olvido de la Santísima Trinidad, un olvido algo común entre muchos cristianos pero que debe superarse por medio de la formación y la oración. Recordemos que la “señal de la cruz” es un sacramental que nos muestra, nos señala y relaciona a la Santísima Trinidad, la cruz y cada uno de nosotros, es bueno realizar este gesto no como una repetición sin sentido y sí de manera libre y consciente. No nos olvidemos que Dios es Uno y Trino.
 
Veamos como el Papa, luego de la Cristología de la Palabra (11-13), nos ofrece una sección dedicada a la Palabra de Dios y el Espíritu Santo (15-16), y otra dedicada a Dios Padre, fuente y origen de la Palabra (20-21). De esta forma, sigue la tendencia inaugurada en el Concilio Vaticano II de distinguir a las Personas Trinitarias sin separar mencionando el accionar de cada una en la economía (historia de la salvación).
 
La Cristología de la Palabra
 
Benedicto XVI parte del texto de Hebreos 1, 1-2, la Palabra que Dios nos ha dirigido, primeramente por medio de los profetas y luego en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo. Luego nos descubre el Antiguo Testamento como economía (historia) de la comunicación de la Palabra en la que Dios se relaciona con su pueblo, hasta la definitiva intervención de Dios en la historia con la encarnación del Verbo. Ya no es un simple profeta sino el Hijo, la Palabra eterna que se expresa en la creación y es comunicada por medio de discursos, normas, poesías, himnos, etc.  Ahora se ha hecho hombre concreto, la persona misma de Jesucristo. Se trata de una novedad inaudita y humanamente inconcebible: «Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros» (Jn1, 14a). Esta expresión no se refiere a una figura retórica sino a una experiencia viva. Por eso decimos que la Biblia nos conduce al encuentro con Jesucristo y el encuentro con Jesucristo nos abre la Palabra de Dios, que es Él mismo.   
 
En el punto 12 de VD el Papa recuerda las palabras de un teólogo eclesiástico tan controvertido como genial, el gran Orígenes en el “Peri arjón” o “De Principiis” o “Sobre los principios”, escrito entre el 220-225, que dice: “el Verbo se ha abreviado”. La Palabra eterna se ha hecho pequeña tan pequeña como un niño, cuyo rostro podemos ver: el de Jesús de Nazaret.     
 
Luego, el documento nos introduce en la humanidad de Jesús que obedece la voz del Padre con todo su ser (Jn 8, 55; 12, 50; 17, 8; Lc 2, 52; Lc 5, 1) cumpliendo su misión en el misterio pascual, “el mensaje de la cruz” (I Co 1,18). Nuestro Papa cita las palabras que san Máximo el Confesor, monje y teólogo del siglo VI pone en labios de María en relación a la Cruz: «La Palabra del Padre, que ha creado todas las criaturas que hablan, se ha quedado sin palabra; están sin vida los ojos apagados de aquel que con su palabra y con un solo gesto suyo mueve todo lo que tiene vida» (Vida de María, 89). Preciosa cristología de la Palabra de Dios en la Cruz, que relaciona al Padre y al Hijo. Jesús es el verdadero Cordero inmolado, en el que se cumple la definitiva liberación de la esclavitud.   
 
Esto es harto interesante, especialmente para las teologías contemporáneas que ubican en la encarnación, muerte y resurrección de Jesucristo la fuente de toda la teología trinitaria y católica, sin despreciar las “semillas del Verbo” y “huellas de la Trinidad” en las obras de la creación, en el Antiguo Testamento y en el mundo. En la Pascua, Dios se revela a sí mismo y la potencia del amor trinitario que aniquila las fuerzas destructoras del mal y de la muerte. (VD 13)
 
“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo permanezcan con todos ustedes”. (II Corintios 13, 13)
 
Mauricio Shara
 
Bibliografía:
Texto bíblico de la versión argentina “El Libro del Pueblo de Dios”
Benedicto XVI, Exhortación Apostólica postsinodal “Verbum Domini”
Gabriel Mestre, “Para leer Verbum Domini”, Buenos Aires, Ágape, 2011, 37-40

3 comentarios:

  1. Anónimo1.12.11

    Mauricio, yo tenia en casa en Baires, un Cristo
    muy similar a este y como muchas cosas al levan-
    tar la casa tuve que darlo y se lo regale a un Profesor de Matematicas, que estaba en mi Grupo
    de Oracion de mi Comunidad. Y oh! sorpresa el fallecio de un cancer de colom, pero si supe que murio con ese Cristo en las manos. Aunque te parezca mentira apenas lo mire tuve la sensacion
    de que me sonreia...es magnifico, imagino habra
    ayudado a este hno. a bien moriri...!
    ETELVINA

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  2. Anónimo3.12.11

    buenisimo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  3. Hola! Felicitaciones por el Blog. Le cuento que soy autora de un Blog para jóvenes cristianos, lo invito a difundirlo porfavor, si es de su agrado, para que muchos más jóvenes conozcan el Amor de Dios y lo puedan poner en práctica en la vida cotidiana, de forma alegre y juvenil. Dios le derrame abundantes bendiciones a usted, su familia y a sus queres queridos. Lo invito a visitar mi Blog, http://sentirsefeliz.wordpress.com

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