"Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:" (Mc 3,6)

16 de diciembre de 2011

“Tened paciencia hasta la venida del Señor” (St 5,7)

El Santo Padre presidió ayer por la tarde la liturgia de las Vísperas que se celebró en la Basílica Vaticana, ante miles de estudiantes de las universidades romanas, como preparación a la Navidad. También estuvieron presentes numerosas autoridades académicas y el ministro italiano de Educación, Universidad e Investigación, Francesco Profumo. Cabe señalar que la Oficina de pastoral universitaria, instituida por el beato Juan Pablo II con el fin de servir a la comunidad académica de Roma, cumple este año su vigésimo aniversario. En su homilía, Benedicto XVI reflexionó sobre la invitación del apóstol Santiago: “Tened paciencia hasta la venida del Señor” (St 5,7). Ofrecemos a continuación algunos extractos: 




  “A vosotros, que vivís en el corazón del ambiente cultural y social de nuestro tiempo, que experimentáis las nuevas y cada vez más refinadas tecnologías, que sois protagonistas de un dinamismo histórico que a veces parece arrollador, esta invitación del apóstol puede pareceros anacrónica. (…) La exhortación a la paciencia, que en nuestro tiempo podría dejarnos un poco perplejos, es realmente la vía para acoger con profundidad la cuestión de Dios, el sentido que tiene en la vida y en la historia, porque precisamente en la paciencia, la fidelidad y la constancia de la búsqueda de Dios, Él revela su rostro”.

“Santiago (…) nos recuerda que (…) no estamos solos, y que no construimos la historia nosotros solos. Dios no está lejos del hombre, sino que se ha acercado a él y se ha hecho carne. (…) La paciencia es la virtud de quienes confían en esta presencia divina en la historia, de los que no se dejan vencer por la tentación de poner toda la esperanza en lo inmediato, (…) en proyectos técnicamente perfectos pero alejados de la realidad más profunda, aquélla que confiere la mayor dignidad a la persona humana: la dimensión trascendente, el ser criatura a imagen y semejanza de Dios”.

“Dios (…) en la encarnación de su Hijo, ha experimentado el tiempo del hombre, de su crecimiento, de su hacerse en la historia. Ese Niño es el signo de la paciencia de Dios, que es el primero en ser paciente, constante y fiel en su amor por nosotros. (…) ¡Cuántas las veces los hombres han intentado construir el mundo solos, sin o contra Dios! Los resultados están marcados por el drama de las ideologías que al final se han vuelto contra el hombre y su dignidad profunda”. (…)

“Ser pacientes y constantes significa aprender a construir la historia junto con Dios, porque sólo edificando sobre Él y con Él la construcción está bien fundada. (…) Encendamos esta tarde la esperanza en nuestros corazones de modo aún más luminoso, porque la Palabra de Dios nos recuerda que (…) el Señor está con nosotros y podemos construir con Él. (…) Podemos proyectar nuestra historia, la historia de la humanidad, no en la utopía, sino en la certeza de que el Dios de Jesucristo está presente y nos acompaña”.

“El Señor pide a cada uno de vosotros que colaboréis en la construcción de la ciudad del hombre, conjugando seria y apasionadamente fe y cultura. Por eso os invito a buscar siempre, con paciente constancia, el verdadero rostro de Dios. (…) Llevad a todos el anuncio de que se encuentra en el Niño de Belén, tan cercano a cada uno de nosotros que nadie puede sentirse excluido, ni dudar de la posibilidad de encontrarlo, porque Él es el Dios paciente y fiel que sabe esperar y respetar nuestra libertad”.

Al término de la liturgia, la imagen de Santa María ‘Sedes Sapientiae’, regalo del beato Juan Pablo II a los universitarios del mundo, fue entregada por la delegación de los estudiantes españoles a la de la Universidad La Sapienza de Roma. Desde allí iniciará la “Peregrinatio Mariae” en las capellanías universitarias de la capital italiana, peregrinación que concluirá con el simposio internacional de los docentes universitarios previsto en junio de 2012.

Fuente: VIS - Vatican Information Service

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