"Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:" (Mc 3,6)

17 de marzo de 2012

El fundamentalismo bíblico - Introducción - Verbum Domini X - Seminario Bíblico 2011-2012 por FM Parroquial 105.1


 
Seminario Bíblico 2011-2012 “Cómo interpretar la Biblia” por FM Parroquial 105.1
Subsidio 34: Verbum Domini X – Exégesis y Hermenéutica – Fundamentalismo bíblico – Introducción – El fundamentalismo y el relativismo se retroalimentan
   
 
La atención que hemos querido prestar hasta ahora al tema de la hermenéutica bíblica en sus diferentes aspectos nos permite abordar la cuestión, surgida más de una vez en los debates del Sínodo, de la interpretación fundamentalista de la Sagrada Escritura. Sobre este argumento, la Pontificia Comisión Bíblica, en el documento La interpretación de la Biblia en la Iglesia, ha formulado directrices importantes. En este contexto, quisiera llamar la atención particularmente sobre aquellas lecturas que no respetan el texto sagrado en su verdadera naturaleza, promoviendo interpretaciones subjetivas y arbitrarias. En efecto, el «literalismo» propugnado por la lectura fundamentalista, representa en realidad una traición, tanto del sentido literal como espiritual, abriendo el camino a instrumentalizaciones de diversa índole, como, por ejemplo, la difusión de interpretaciones anti eclesiales de las mismas Escrituras. El aspecto problemático de esta lectura es que, «rechazando tener en cuenta el carácter histórico de la revelación bíblica, se vuelve incapaz de aceptar plenamente la verdad de la Encarnación misma. El fundamentalismo rehúye la estrecha relación de lo divino y de lo humano en las relaciones con Dios... Por esta razón, tiende a tratar el texto bíblico como si hubiera sido dictado palabra por palabra por el Espíritu, y no llega a reconocer que la Palabra de Dios ha sido formulada en un lenguaje y en una fraseología condicionadas por una u otra época determinada». El cristianismo, por el contrario, percibe en las palabras, la Palabra, el Logos mismo, que extiende su misterio a través de dicha multiplicidad y de la realidad de una historia humana. La verdadera respuesta a una lectura fundamentalista es la «lectura creyente de la Sagrada Escritura». Esta lectura, «practicada desde la antigüedad en la Tradición de la Iglesia, busca la verdad que salva para la vida de todo fiel y para la Iglesia. Esta lectura reconoce el valor histórico de la tradición bíblica. Y es justamente por este valor de testimonio histórico por lo que quiere redescubrir el significado vivo de las Sagradas Escrituras destinadas también a la vida del creyente de hoy», sin ignorar por tanto, la mediación humana del texto inspirado y sus géneros literarios. (Verbum Domini, 44)
 
Introducción:
 
Debido a que la confusión debe ser vencida por medio de la definición y la clasificación, es que resulta necesario aclarar algunas cuestiones previas a este estudio, que no es sólo “de libros” sino también vital. En primer lugar es necesario aclarar que con esto no se pretende “juzgar” personas y menos en sentido condenatorio sino discernir actitudes colectivas que se relacionan con el fundamentalismo bíblico, especialmente el posmoderno. Para ello vamos a leer previamente Mateo 7, 1-5: No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.
 
El Señor nos está llamando colectivamente la atención No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes acerca de una actitud personal, hacia “mi hermano”, que es una persona y no una masa. Luego no niega la posibilidad de “sacar la paja del ojo ajeno” sino que nos dice que primero saquemos “la viga del propio ojo”. Entonces, si hemos superado primero lo malo en nosotros podemos atender al hermano, algo personal: tu hermano.
 
De lo contrario nadie podría ayudar a nadie y no existiría el amor benevolente ni la corrección fraterna, el amor benevolente es el que busca el bien del otro, no tanto que el otro “se sienta bien” (que sería un estadio concupiscente o sensible que no pasa del esquema bien=placer y mal=dolor) sino el bien del otro más allá del dolor que provoca a veces p.e. la muerte para la resurrección, estudiar para aprobar un examen, trabajar para prosperar, hacer una dieta para tener un peso saludable, la ascética para la mística, la disciplina para la espiritualidad auténtica, etc. Son p.e. los sanos consejos familiares que hemos recibido. Este no es un esquema masoquista, es decir, no confunde el dolor con el placer sino benevolente que anhela el bien mayor, la bienaventuranza.
 
Con respecto a la cuestión del fundamentalismo bíblico, lo decimos nuevamente, no estaremos “juzgando” personas y menos en sentido condenatorio sino describiendo fenomenológicamente una actitud colectiva que ciertamente, practican personas aunque en los grupos fundamentalistas sean tratadas como “masa” y no como tales. De ser así, que Mt 7,1-5 hablara hipotéticamente de “todo juicio absolutamente” entonces el mismo Jesús nos resultaría contradictorio ¿Por qué? Porque p.e. Jesús maldice la higuera (Mc 11,12-14; Mt 21,18-20), la higuera aquí representa a todo el sistema del Templo de Jerusalén, no representa a los fariseos como a veces se escucha, sino particularmente a los saduceos, los sacerdotes de Israel, ya que Jesucristo terminó con el culto antiguo de sacrificios de animales para inaugurar un nuevo sacerdocio: el sacerdocio de Cristo (sería bueno leer toda la Carta a los Hebreos). Por lo tanto Jesús juzgó, es decir, hizo un discernimiento que afirma o niega con la razón, eso es también juzgar. Jesús juzgó el culto antiguo y lo terminó para siempre inaugurando un nuevo culto.
 
Otro ejemplo: Jesús en Mt 11,20-24 maldice a las ciudades de Betsaida y Corazín. Cuando Jesús hace eso está juzgando la pésima actitud colectiva de estas ciudades de recibir los milagros y no al Mesías, porque lo que les interesaba era el “milagrismo” y no Cristo. De hecho, Felipe era de Betsaida, también Pedro y Andrés, ellos reconocieron a Jesús como el Mesías: Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encontró a Natanael y le dijo: «Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret». (Juan 1,44-45). ¡Palabra viva!
 
En ambos ejemplos Jesús no sólo juzga sino que condena la actitud colectiva por ser contraria a la voluntad de Dios (también Lucas 11, 37-54). De la misma manera, la Iglesia juzga al fundamentalismo bíblico como nocivo y lo rechaza tanto en el documento “La interpretación de la Biblia en la Iglesia” de la PCB como en el Magisterio infalible: Verbum Domini, 44.
 
Por lo tanto, en este humilde Seminario Bíblico solamente se pretende superar la ignorancia producida por la gran confusión al respecto, es decir anhelar el bien del otro, nuevamente, no tanto que “se sienta bien” o que tenga “una buena sensación” sino más bien que pueda ver sin estorbos, para eso ha sido necesario primero sacar la “la viga” del fundamentalismo del propio “ojo” (entendimiento) para luego ayudar a los demás a hacerlo y no caer en la hipocresía, en un “acting”.
 
Además, nosotros los seres humanos permanentemente estamos juzgando, es decir afirmando o negando. Ningún ser humano sano en su juicio pasa por la vida manejándose por simple aprehensión de manera permanente, es decir captando una esencia sin afirmar nada ni negar nada, p.e. cuando un niño es aconsejado por sus padres a no hacer caso a un extraño que le ofrezca cosas por la calle y pretenda subirlo a un automóvil (en este caso hablamos técnicamente de un “pre juicio”), cuando decidimos leer tal o cual libro, o decimos esto me gusta, esto no me gusta, cuando decidimos mirar tal o cual programa de TV o escuchar tal o cual programa de radio, la capacidad crítica necesaria para vivir en el mundo y no dejarse arrastrar por él, etc.  
 
Todo esto forma parte de lo que comúnmente llamamos “sano juicio” y en este caso en particular impregnado por la gracia. De lo contrario no existiría la justicia ni el derecho canónico (I Co 6, 1-11). Es necesario que el estudio de la Biblia tenga una relación directa con la realidad, con la vida y que la Biblia sea pensada, meditada. ¡Palabra viva!
 
Lo que pasa es que, lamentablemente, no meditamos las sagradas Escrituras sino que nos quedamos con algunas frases cliché (p.e. “¡No juzguen!”; “¡seamos niños!”, etc.) sacadas de contexto con una determinada intención ideológica que no llegamos a percibir por una falta de formación que lleva a errores de discernimiento y simplemente repetimos esas frases sin pensar. Si el pueblo de Dios está en la ignorancia, entonces está a merced de lobos rapaces disfrazados de corderos. Cabe señalar que el extremismo relativista se retroalimenta con el extremismo fundamentalista: unos (fundamentalistas) atacan a la eclesialidad de la fe católica (denunciado por Benedicto XVI en Verbum Domini), y los otros (relativistas) atacan al patrimonio moral de la Iglesia (denunciado por Juan Pablo II en Veritatis Splendor).
 
Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Porque tú has rechazado el conocimiento, yo te rechazaré de mi sacerdocio; porque has olvidado la instrucción de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Todos, sin excepción, pecaron contra mí, cambiaron su Gloria por la Ignominia. Se alimentan con el pecado de mi pueblo y están ávidos de su iniquidad. Pero al sacerdote le sucederá lo mismo que al pueblo: yo le pediré cuenta de su conducta y le retribuiré sus malas acciones. Comerán, pero no se saciarán, se prostituirán, pero no aumentarán, porque han abandonado al Señor, para entregarse a la prostitución. (Oseas 4,6-10).
 
Por eso será de vital importancia el Año de la Fe.

 
Mauricio Shara

Bibliografía:
Biblia versión argentina “El libro del Pueblo de Dios”
Benedicto XVI, Exhortación Apostólica postsinodal “Verbum Domini”, 44
Gabriel Mestre, “Para leer Verbum Domini”, Buenos Aires, Ágape, 2011, 47-48
Juan Pablo II, Encíclica “Veritatis Splendor”  
 

1 comentario:

  1. Anónimo17.3.12

    No solo es vital el "Anio de la Fe", sino que
    Mauricio, es excelente tu Comentario, ademas del
    afiche promocional...!

    ETELVINA

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