"Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:" (Mc 3,6)

13 de agosto de 2011

Discurso escrito completo del contador Figueroa en Villa Giardino

BIBLIA Y ECUMENISMO
Marcelo Figueroa
 
Ante todo, quiero agradecer profundamente la invitación del Departamento de Pastoral Bíblica de la Conferencia Episcopal Argentina a participar de manera activa en este Encuentro. Este gesto, de por sí, contiene una semiótica inmejorable a la luz del tema que me han encomendado.
 

Si bien, en su sentido etimológico la palabra “ecumenismo” (tierra habitada) tiene una dimensión geográfica, y teológicamente podría acertadamente asimilarse a la promesa de bendición universal recibida por nuestro padre Abraham (Gn 12.3), me limitaré en este trabajo a su dimensión eclesiológica. Esto es,  la referente a la unidad de todas las Iglesias Cristianas convocadas desde la misma oración sacerdotal de Jesús (Jn 17.21).
 
Afirmo como postulado conceptual básico que el objetivo del ecumenismo no es “producir la unidad” sino simplemente “reconocerla como ya existente en Cristo” y darle visibilidad genuina como corresponde a quienes somos sus discípulos. Dicho en términos cronológicos, la división entre las Iglesias es posterior a su unidad eclesial formativa. Expresado en términos realistas, la diversidad no atenta al “ser ecuménico”,  a menos que se la utilice como elemento de exclusión, rivalidad, competencia e inclusive (aunque suene contradictorio) como caminos de uniformidad. La diversidad reconciliada, enriquece el ecumenismo y revaloriza horizontalmente a todas las confesiones cristianas.
 
El lugar del ecumenismo en la Biblia:
Se ha sostenido muchas veces, que la Biblia es el libro ecuménico por excelencia. ¡Adhiero entusiastamente a esa definición! Si bien, en demasiadas oportunidades fue usada para provocar sintomatologías patológicas de confrontación y división,  tiene en su lumen la etiología de la unidad en la diversidad.
 
Inspirados por un mismo y solo Espíritu, confluyeron toda una variedad de escritores de distintas épocas, trasfondos culturales, lingüísticos, sociológicos, teológicos, etc. No es menor el hecho que tengamos cuatro Evangelios canónicos separados en dos categorías, por autores distintos, destinados a audiencias diferentes y  que resistieron desde las presiones uniformadoras tacianistas hasta las relativistas planteadas por los defensores de  los evangelios apócrifos.
 
La primera crisis seria que afectó la unidad de la Iglesia se debatió en el Concilio de Jerusalén (Hechos 15). El punto en cuestión giraba en torno de la aceptación o no del “cristiano diferente”, en ese momento aquel que no provenía de la “pureza teológica y ritual judía” sino que lo hacían desde su “anárquica y experimental fe gentil”. Fueron importantes allí los valientes testimonios de Pedro y Bernabé. Con sus dichos confrontaron la gracia igualitariamente derramada entre ambos pueblos por un “inmanejable” Espíritu Santo con el siempre acechante fundamentalismo exclusivista de los “dueños de la religión”.
 
Pero fue la intervención de Santiago,  la que selló la Asamblea y frenó las avanzadas cismáticas. Es muy significativo para el tema que estamos abordando,  el hecho que Santiago utilizó las Escrituras como apoyo argumentativo de las expresiones apostólicas y de la acción misma de Dios en la historia: “Esto está de acuerdo con lo que escribieron los profetas, como dice en la Escritura” (Hch 15.15), para luego hacer una exégesis unificadora tomando como base textual Amós 9 e Isaías 45.
 
Por motivos de espacio y tiempo, no podremos avanzar sobre estas consideraciones, pero espero que las expuestas nos inspiren a pensar que el ecumenismo no es una “doctrina dentro de la Biblia”, sino ella contiene en sí misma el ADN ecuménico que servirá de  “llave hermenéutica imprescindible” para su compresión eclesiológica, misionológica, soteriológica y escatológica.
 
El lugar de la Biblia en el ecumenismo:
Si el lugar del ecumenismo en la Biblia es tan trascendental. ¿Qué sucede con el rol que la Iglesia Cristiana da al Texto Sagrado dentro del movimiento ecuménico? A simple vista parecería que éste es importante, pero lejos está de ser suficiente y mucho menos de estar a la altura de la relación estrecha que planteamos en el punto anterior invirtiendo los actores de causa y efecto.
 
No es ninguna novedad señalar que el Concilio Vaticano II y la Declaración Dogmática “Dei Verbum” marcaron un antes y un después en el lugar de la Biblia dentro de la Iglesia Católica y por lógica consecuencia en su acercamiento a las Iglesias protestantes y orientales. No obstante, quisiera resaltar un párrafo dentro de otro documento conciliar como es el “Decreto sobre el Ecumenismo”. Su apartado “El estudio de la Sagrada Escritura” es especialmente relevante para el tema del presente trabajo ya que destaca de manera histórica el lugar que las Iglesias de la Reforma le dan a la Biblia, aunque lamentablemente las  mencione bajo el status eclesial de “hermanos separados.  Dice textualmente: «…, las Sagradas Escrituras son, en el diálogo mismo, instrumentos preciosos en la mano poderosa de Dios para lograr la unidad que el salvador presenta a todos los hombres».
 
Mucho le debemos a los seguidores del Concilio Vaticano II y al constante trabajo a través del Concilio Mundial de Iglesias que hoy estemos considerando este tema en agenda.
 
Los hombres y mujeres de Dios que en los sesenta se abrieron generosamente al ecumenismo pagaron el precio de ser marginados y criticados agresivamente en sus propias comunidades, pero fueron pioneros en una tarea profética.
 
Los mismos conceptos valorativos corresponden a los que en los setenta se “atrevieron” en plena dictadura militar a fundar el “Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos” que dio base y sustento a la posterior Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Hermanos del calibre y coraje del Obispo Evangélico Metodista Carlos Gattinoni, el Obispo Católico Jaime De Nevares,  nos marcaron un camino ecuménico comprometido con la palabra de Dios y el Reino de justicia del Dios de la palabra.
 
Sus aportes a la lectura bíblica ecuménica popular, el debate sincero de temas teológicos controversiales, el esfuerzo por la elaboración de declaraciones en conjunto, su generosidad académica de invitarse a enseñar en sus propios seminarios,  y su compromiso de llevar el “fuego ecuménico” a las comunidades de base fueron extraordinarios.
 
Soy de los que creen que el camino ecuménico es un viaje de ida, apasionante,  pero no exento de pagar precios personales y comunitarios muy altos. La Biblia ha sido en todos ellos el punto de unión y comunión y lo es hoy también. Se podrá decir, sin que esto sea una observación valorativa,  que se han abandonado posturas acríticas, pero lo que no se puede negar es que lo que ellos han sembrado con sacrificio, nosotros lo estamos cosechando con alegría.
 
En el “Documento de Aparecida”, resulta llamativo a primera vista no encontrar un capítulo dedicado al tema “Biblia”. Sin embargo es notable al leerlo todo, que las Escrituras “atraviesan” el mismo como la sabia de un frondoso árbol. En relación a la Biblia y el ecumenismo, destacamos el siguiente párrafo: “…alentamos a los ministros ordenados, a los laicos y a la vida consagrada a participar de organismos ecuménicos con una cuidadosa preparación y un esmerado seguimiento de los pastores,  y realizar acciones conjuntas en los diversos campos de la vida eclesial, pastoral y social. En efecto, el contacto ecuménico favorece la estima recíproca, convoca a la escucha común de la palabra de Dios y llama a la conversión a los que se declaran discípulos y misioneros de Jesucristo”[2]

En setiembre de 2007, en la que fue su última visita por Argentina, el Cardenal Walter Kasper, por entonces presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad entre los Cristianos,  desarrolló una conferencia titulada “El ecumenismo espiritual: camino necesario para la unidad”. Debo confesar que luego de escuchar personalmente la misma, percibí en él un tono pesimista en relación a la manera cómo se había desarrollado en los últimos años el ecumenismo. Si bien, el título de su ponencia hablaba por sí mismo, el aparente amesetamiento de un ecumenismo centrado principalmente en debates y discusiones teológicas y eclesiológicos,  requería – según su percepción - mirar hacia nuevos horizontes de encuentro.
 
En un informal asado en el Colegio Máximo, luego de un culto ecuménico, me permití hacerle saber al Cardenal Kasper esa apreciación. Su respuesta fue directa. Desde su perspectiva, había dos caminos que se abrían para “sacar del estancamiento” al ecumenismo, a saber: La oración unida y el acercamiento conjunto a la Biblia.  
 
El mismo cardenal Kasper publicó en el año 2007 su libro: «Ecumenismo espiritual. Una guía práctica». En sus páginas se puede leer frases como las siguientes: “la obra ecuménica —que hunde sus raíces en los fundamentos de la espiritualidad cristiana—, tiene necesidad de algo más que la diplomacia eclesial, diálogo académico, compromiso social y colaboración pastoral” “Una espiritualidad ecuménica legítima será por lo tanto en primer lugar una espiritualidad bíblica y recibirá un influjo en la lectura común de las escrituras y en el estudio común de la Biblia […] Ella se empapará del seguimiento de Jesús y continuará buscando el rostro de Cristo […] Tal espiritualidad se revela en aquello que Pablo define como los dones del Espíritu: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, dulzura, templanza (Gal 5, 22)”.
 
Acerca de este particular, Kasper se pronunció también en una intervención In Scriptis enviada al pasado Sínodo de Obispos (XII Asamblea General Ordinario) reunidos en el Vaticano del 5 al 26 de octubre de 2008: “A pesar de todas las tristes divisiones en la historia de la Iglesia, la Palabra de Dios, de la que se da testimonio sobre todo en la Sagrada Escritura, sigue siendo una herencia común; ninguna otra cosa une a las iglesias y comunidades cristianas como lo hace la Biblia. Ella es realmente el vínculo ecuménico por excelencia. Por esta razón, la Biblia es la base del diálogo ecuménico y el instrumento principal del diálogo ecuménico, tanto en su aspecto doctrinal como en el espiritual y pastoral.
 
En relación al “ecumenismo espiritual”, es notable que por esos años se produjera un fenómeno inesperado, por lo menos desde las esferas evangélicas. Líderes renombrados de Iglesias tradicionalmente conservadoras (Comunidad Cristiana, Pentecostal y Bautista) participaban junto con representantes de la Renovación Carismática Católica de C.R.E.C.E.S. (Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo).
 
Multitudinarios encuentros de oración y predicación en el Luna Park de Buenos Aires, mostraron que un neo ecumenismo estaba dando señales de vida. La alabanza, la oración y la comunión espontánea ecuménica hacían olvidar,  para algunos,  los débiles avances en materia eclesial y el estancamiento en temas éticos, bioéticos, morales, etc.
 
Este neoecumenismo atravesó bruscamente el histórico “etiquetado” protestante en donde los “liberales” (rama reformada) eran todos ecuménicos y los “conservadores” (rama evangélica) eran todos antiecuménicos. No sin poca oposición, este fenómeno también llevó a derribar barreras que impedían la común lectura en oración de la Biblia. A mi juicio, y a la luz del presente trabajo, éste es el fruto más significativo de ese acercamiento. Si bien, estos encuentros se detuvieron, es de esperar que ese movimiento ecuménico pentecostal-carismático crezca y su acercamiento conjunto y en oración a la Biblia lo fortalezca.
 
El lugar de la Biblia en el ecumenismo se vio influenciado por la instauración del Día Nacional de la Biblia, que por iniciativa de la Sociedad Bíblica Argentina, se instrumentó en un documento firmado por las Iglesias Católica, Evangélica (sus tres Federaciones) y Ortodoxa en una de sus expresiones. Las celebraciones ecuménicas de la Palabra durante el mes de setiembre a niveles locales se multiplicaron y a nivel nacional tuvieron como órgano convocante a la C.E.I.C.A (Comisión Ecuménica de las Iglesias Cristianas en Argentina).
 
Es imprescindible destacar el lugar significativo que ocuparon y ocupan hoy los “Encuentros ecuménicos de la Palabra”. Estos espacios, a nivel local y de base, permiten que hermanos y hermanas no biblistas y no habitué a encuentros ecuménicos tengan ambos acercamientos.
 
Últimamente cuestiones políticas sobre temas muy sensibles (educación sexual en las escuelas, libertad religiosa, matrimonio entre personas del mismo sexo, aborto, eutanasia, etc.) provocaron tensiones dentro de las relaciones ecuménicas y especialmente hacia dentro de las mismas Iglesias y denominaciones. Paradójicamente, sectores evangélicos conservadores adversos a las prácticas ecuménicas participaron de un “ecumenismo co beligerante” que obedeció más a agendas político-morales comunes que a convicciones espirituales de unidad. Las Biblia fue utilizada en forma conjunta, pero solamente para dar apoyo escritural a sus argumentaciones.
 
En lo personal, prefiero mirar el futuro de una manera inclusiva y optimista. Esto es: reconocer el esfuerzo y renovar la participación de los “ecuménicos históricos - tradicionales”, celebrar la contribución de los “neoecuménicos carismáticos-pentecostales” y albergar las inquietudes de los “ecuménicos cobeligerantes”. Abrirnos, de esa manera, a los amplios debates y encuentros bíblicos que se nos presentan y nos debemos. Avanzar juntos en oración, a pesar de los circunstanciales obstáculos, nuestros prejuicios y temores,  a un amplio y generoso acercamiento bíblico ecuménico. Ir con la Palabra, tan lejos como el Espíritu Santo nos guié en todo tipo de temáticas: doctrinales, éticas, sociales, eclesiales, etc. ¡Y creo que será mucho más lejos de lo que imaginamos!
 
Parafraseando Hebreos 4.12-13: La Biblia, como espada del Espíritu, debe penetrarnos unidos en Cristo hasta nuestras propias raíces confesionales, y llevarnos a discernir sin temores nuestros pensamientos e intenciones. El ecumenismo no debe escapar a la vista de la Escritura, sino que debe ser redescubierto a los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas juntos.
 
En la Exhortación Apostólica Postsinodal VERBUM DOMINI, el apartado 46 se refiere específicamente a “Biblia y ecumenismo”. Expresa entre otras valiosas consideraciones:  “Consciente de que la Iglesia tiene su fundamento en Cristo, Verbo de Dios hecho carne, el Sínodo ha querido subrayar el puesto central de los estudios bíblicos en el diálogo ecuménico, con vistas a la plena expresión de la unidad de todos los creyentes en Cristo. … En efecto, escuchar juntos la Palabra de Dios, practicar la lectio divina de la Biblia; dejarse sorprender por la novedad de la Palabra de Dios, que nunca envejece ni se agota; superar nuestra sordera ante las palabras que no concuerdan con nuestras opiniones o prejuicios; escuchar y estudiar en la comunión de los creyentes de todos los tiempos; todo esto es un camino que se ha de recorrer para alcanzar la unidad de la fe, como respuesta a la escucha de la Palabra”.
 
Uno de los obstáculos que se pueden presentar en el acercamiento ecuménico de la Biblia, y hace bien VERBUM DOMINI en esbozarlo,  es la concepción “Sola Escritura” base nuclear de la reforma protestante y los fundamentos de revelación católicos de Sagrada Tradición, Sagrada Escritura y Magisterio de la Iglesia, que al decir de DEI VERBUM están “entrelazados y unidos de tal forma que no tienen consistencia el uno sin el otro”.
 
Tomaré prestados aquí algunos valiosos conceptos de la biblista protestante Elsa Tamez:
“Con respecto a los elementos comunes, distingo: la centralidad de las escrituras, la preferencia por ciertos textos, el estudio sistemático de la Biblia, la lectura literal, individualista y espiritualizada. La centralidad de las escrituras es una herencia de la Reforma del siglo XVI. Para el grueso de los protestantes la Biblia es el centro, es la Palabra revelada escrita por Dios. Su autoridad está por encima de cualquier tradición eclesiástica: credos, formas litúrgicas, constituciones o declaraciones de fe. Se dice que una de las características de los protestantes es ir al texto sin aludir a la tradición, y sin embargo, de forma inconsciente, estamos nadando en el río de la tradición reformada, impregnada del principio de la Sola Escritura”
 
Siguiendo con la Dra. Tamez, y ahora abordando las claves hermenéuticas que identifican esa “tradición reformada”, dice lo siguiente: “Otra característica común dentro del protestantismo es la preferencia por el Nuevo Testamento, y dentro de este, por las cartas de Pablo. El Antiguo Testamento o Biblia hebrea, casi no está presente, a excepción de los salmos, leídos estos cristológicamente. Las iglesias leen más las cartas de Pablo que los evangelios; los evangelios son leídos a la luz de Pablo; y si el libro de los Hechos es también privilegiado es por la figura extraordinaria de Pablo. Pedro es acogido, pero con un relieve más bajo que el de Pablo, no porque no se le estime (se le estima bastante) sino porque su figura en el NT es menos fuerte que la de Pablo. Como sabemos, los reformadores fueron impactados por la teología paulina, especialmente por la propuesta paulina de la justificación por la fe, y de allí el principio de la Sola Gracia. El grueso del mundo evangélico lee toda la Biblia con estos lentes
 
De manera que, el acercamiento ecuménico a la Biblia debería armonizar y comprender que venimos al mismo texto pero desde caminos exegéticos diferentes que hacen a nuestra propia historia eclesial. Nuestras propias tradiciones y magisterios (¿en el caso evangélico las declaraciones de fe denominacionales o posiciones doctrinales dominantes?) serán, según como se las considere, obstáculos insalvables o matices desafiantes a la hora de acercarnos juntos al texto sagrado.  ¿Deberemos por el contrario, elaborar una hermenéutica ecuménica que subordine tradición y magisterio al bien común de que la palabra de Dios nos interpele como pueblo de Cristo?
 
Los desafíos de hoy son variados y a veces contradictorios. El avanzado secularismo, el descreimiento de las personas a incorporarse a estructuras eclesiales tradicionales, el auge de una espiritualidad en busca de “experiencias personales utilitarias”, el multitudinario apoyo a la religiosidad popular (vg. el Gauchito Gil), el crecimiento de fundamentalismos, etc. nos acercan a un horizonte donde, a mi juicio,  la palabras “minorías” o “remanentes” tendrán un nuevo sentido.

Como protestante, estoy acostumbrado a vivir en situación de minoría, probablemente mis hermanos católicos estén pasando a formar parte de esa categoría sociológica. Los cursos y estudios bíblicos no se encuentran entre las convocatorias masivas ni mucho menos. El ecumenismo siempre ha sido la “aventura” de unos pocos. ¿Es de extrañar que el acercamiento ecuménico a la Biblia sea un esfuerzo de una minoría dentro de otras minorías? ¿Deberemos releer las parábolas del Reino de los Cielos de la semilla de mostaza y la levadura para reconocernos como un pequeño remanente germinador?
 
Quisiera acercarles un sencillo, y lo sé,  incompleto decálogo de propuestas:
1.            Seguir avanzando en las traducciones interconfesionales de la Biblia, abriéndonos a discutir formatos y audiencias no tradicionales. Por ejemplo: Videoescrituras para sordos, audiescrituras para no videntes, pueblos originarios, etc.
2.            Elaboración en conjunto de materiales de estudio bíblico, ciencias bíblicas, etc.
3.            Insistir en la importancia de la lectura comunitaria y ecuménica de la Biblia.
4.            Promover los encuentros de oración y Biblia, encontrando una metodología común a la lectura orante católica y los devocionales bíblicos protestantes.
5.            Buscar “claves hermenéuticas” ecuménicas superadoras a acercamientos literalistas, fundamentalistas o ritualistas.
6.            Crear foros ecuménicos de la Palabra utilizando Internet, Facebook, Twitter, etc.
7.            Incrementar las celebraciones ecuménicas de la Palabra, dando “visibilidad” y “representatividad” al movimiento. (Mes de la Biblia, Semana bíblica, Domingo Bíblico, Día de la Biblia, etc.)
8.            Promover juntos el Evangelio utilizando la palabra de Dios sin intereses proselitistas, ni de “conquista” o “recuperación” del otro.
9.            Elaborar en conjunto documentos para la pastoral bíblica. Especialmente para casos concretos y actuales (vg. migrantes, SIDA, droga dependencia, violencia doméstica, pobreza, discapacidad, ecología, etc.)
10.          Creación de actividades especiales en conjunto como concursos bíblicos, exposiciones bíblicas, museo de la Biblia, etc.
Culmino con dos versos martinfierristas cuya exégesis nos puede iluminar:
Los hermanos sean unidos,
porque ésa es la ley primera.
Tengan unión verdadera
en cualquier tiempo que sea.
Porque si entre ellos pelean
los devoran los de afuera
Mas Dios ha de permitir
que esto llegue a mejorar
Pero se ha de recordar,
para hacer bien el trabajo,
que el fuego, pa calentar,
debe ir siempre por abajo
¡Ah!: “Y sepan que olvidar lo malo, también es tener memoria”.
 
Villa Giardino,  6 de Agosto de 2011


14 comentarios:

  1. Anónimo13.8.11

    Me gustaria que este señor me explique que dijo Bernabe en Hechos 15 porque no encuentro sus dichos en mui Biblia. A lo mejor el sr Figueroa dispone de una version ECUMENICA donde aparecen las palabras de Bernabe????? Y que quiere decir con lecturas RITUALISTAS acaso se refiere a la EUCARISTIA a una lectura espiritual como propone Benedicto XVI???????? que tipo de ecumenismo propone????? pura Biblia!!!!! andáaaaa

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  2. A mi me parece que Mauricio fue bastante benigno en su crónica sobre este discurso que parece estar caminando a la "fama". No puedo ver gestos ni tonos de voz para considerar esto como algo "politico" pero creo respetuosamente que goza de una gran incongruencia. Anuncia desarrollar el ecumenismo de manera "eclesiologica" y lo que menos hizo fue eso. No tengo nada contra este cristiano pero me llama la atención lo que sugiere con respecto a la familia y la defensa de la vida: beligerancia de la Iglesia? no creo que sea así es simplemente la valoración de principios fundamentales y no han sido encuentros ecumenicos sino abiertos a la comunidad en general. Habla contra el fundamentalismo pero exalta los encuentros en el Luna park entre fundamentalistas?! Cita frases sueltas de Kasper sacadas de contexto. Definitivamente, y lo digo desapasionadamente es un largo palabrerio que no aporta nada importante, es más de lo mismo que dicen los eternos desconformistas con la jerarquía de la Iglesia.

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  3. ENTIENDO QUE LO QUE MUESTRA ES UN DESCONOCIMIENTO ENORME DEL ECUMENISMO Y UNA GRAN METIDA DE PATA. CITAR VERBUM DOMINI EN LA CUAL EL PAPA HIZO PURÉ EL FUNDAMENTALISMO Y LAS SECTAS Y AL MISMO TIEMPO ALABAR LOS ENCUENTROS FUNDAMENTALISTAS DEL LUNA PARK ES RIDICULO. DESPUES DE VERBUM DOMINI NO PODEMOS HACER ECUMENISMO CON SECTAS FUNDAMENTALISTAS...... POR FAVOR, ADEMAS CITA A UNA SEÑORA QUE DICE QUE EL GRUESO DE LOS PROTESTANTES NO LEE EL ANTIGUO TESTAMENTO! RECORRA FREIDZON, PREIM, CARNIVAL, GIMENEZ, CABRERA Y CASI TODOS LOS GRUPOS PENTECOSTALES LO QUE MAS USAN ES EL ANTIGUO TESTAMENTO EN VERSION LIBRE HERMENEUTICA A MENOS QUE NO SE CONSIDERE PROTESTANTES A LOS PENTECOSTALES PERO HABLA DEL LUNA PARK..... ES MUY LOCO TODO. NO ME GUSTA

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  4. Anónimo14.8.11

    Yo estube en el encuentro y no doy mi nombre porque es mejor....... lo q puedo decir es que cada disertante tenia asignados 20 min y que el Dr. Figueroa se fue de mambo con el tiempo y sabia cual era su tiempo y se fue con ese discurso largo y aburrido, parecia que estaba posesionado pero si huviera dicho menos palabrerio seria mejor porque el hombre es amo de su silencio y esclavo de sus palabras.

    R.

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  5. Carlitos González14.8.11

    El verdadero ecumenismo conduce a la Eucaristía y el Concilio Ecumenico Vaticano II dice claramente que no puede dejarse de lado la doctrina fe la fe católica en el ecumenismo en un falso irenismo o pacifismo. Todo lo demás son opiniones y opiniones y opiniones y nada más.

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  6. Anónimo14.8.11

    Perdon, pero el Sr. Figueroa, que se dedique a su profesion la Contabilidad, que lo ha de hacer mucho mejor. Aqui se leen entremezclados concep-
    tos que produjeron un explosivo y peligroso coktail, imposible de comentar. Como protestante sangro por la herida y no tienen idea del dolor que eso les produce...segun afirman, solo ellos
    "son creyentes", nosotros los catolicos, sufrimos
    de una "religiosidad", sin entender nuestra equi-
    vocacion...Ja...! Por otra parte hacer nombres
    aqui de algunos pastores, asi porque si, sobre
    todo cuando no se conoce su trayectoria, no es lo
    mismo hablar de Freizon y menos compararlo con
    el "audaz" Gimenez. Dios se apiade de ellos.!
    ETELVINA

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  7. Anónimo14.8.11

    NO SE SALE DE CONSIDERAR A LOS PROTESTANTES COMO LOS HEROES DE LA FE Y A LOS CATOLICOS COMO LOS FARISEOS DE HECHOS 15..ES UN ARGUMENTO REMANIDO Y FALSIFICADO PORQUE LA REFORMA PROTESTANTE NO SE PARECE EN NADA AL CRISTIANISMO DEL PAGANISMO EN EL PRINCIPIO Y LA IGLESIA CATOLICA NO ES UNA IGLESIA RITUALISTA COMO CONSIDERA FIGUEROA Y TODOS LOS FUNDAMENTALISTAS BIBLICOS.
    MARCOS WITT POR EJEMPLO MUCHAS VECES HABLO DICIENDO LO MISMO QUE DICE FIGUEROA Y EN ALGUNA BIBLIA "DE ESTUDIO" EVANGELICA HAY COMENTARIOS PEYORATIVOS DE WITT QUE DE LA BIBLIA SABE MENOS QUE DE CONTABILIDAD.

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  8. Anónimo14.8.11

    QÚE QUIERE DECIR CON ELABORAR UNA HERMENEUTICA ECUMENICA QUE SUBORDINE A LA TRADICION Y AL MAGISTERIO? PURA PAJA! ANDÁ A HACER LA EXÉGESIS DEL MARTIN FIERRO! QUE CLASE DE ECLESIOLOGIA MANEJA? PASA POR ARRIBA DEL CONCILIO VATICANO II!!!!!!!!! ASI NO SE HACE ECUMENISMO MI HERMANITO

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  9. ex carismatico despues del Luna14.8.11

    la cuestion de C.R.E.C.E.S. planteo un sinnumero de desaciertos desgraciados porque no eran personas preparadas sino un grupete de pastores evangelicos pentecostales y dirigentes catolicos carismaticos que entre todos no tienen idea de lo que realmente dice la Biblia y tampoco sabian del Magisterio por eso se sabia que esa experiencia estaba condenada al fracaso que en algun momento llegaria y llego de manera escandalosa(((((( lo que todavia no me explico es por que cantalamessa se presto para una payasada como esa cuando perfectamente intuia de que se trataba.

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  10. Sofía15.8.11

    Este discurso tiene muchas líneas delirantes, habla de semiótica, causa y efecto, exégesis y no dice nada. Debería revisarlo y redactarlo de nuevo

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  11. Anónimo15.8.11

    Con el perdon de Mauricio y de los amigoa lecto-
    res, a ese Hno.que se declara Ex Carismatico,
    despues del Luna, me permito decirle, que si real
    mente: "Es Carismatico" por haber encontrado al
    Senior, no hay nada, ni nadie que pueda hacerlo
    claudicar. De lo contrario la Conversion no era
    Real...En cuanto a Cantalamessa, lo conozco y se
    que no va a escandalizar nunca...!
    Etelvina

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  12. ex carismático despues del Luna16.8.11

    Es mi testimonio deberias respetarlo))))))no dicen que los testimonios mandan!!!!! a puro testimonio!!!!! que quieres que diga que fui a un curandero y que puso sus manos sobre mi y desde ese dia soy otro hombre!!!!

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  13. Anónimo16.8.11

    El verdadero Testimonio, se da en el diario vi-
    vir, Estamos llamados a ser santos (desde ya que
    cuesta) no criticos...! En lo que a mi respecta
    la corto aqui...!

    Etelvina

    ResponderEliminar
  14. ex carismático despues del Luna17.8.11

    Los santos fueron criticos no manipuleados por cualquiera tenian valentia y hoy tambien el testimonio no es vino el manochanta y mi vida cambio eso es una estupidez testimonio es testimonio de vida pero no se puede vivir sin disernimiento como los locos. Yo tube una amarga experiencia en la RCC en un grupo que lidera un armenio y es un chanta que hace reuniones en su casa dice Aregentina para Cristo y es Argentina para el, son evangelicos pentecostales que se hacen pasar por catolicos. Lo que pasa es que son tan poca cosa que los evangelicos los echarian a patadas en el tuje y molestan engañando a los giles como yo que caen en su trampa y hurto. Es mi testimonio respetalo!!!!!!!!

    ResponderEliminar

Diálogo significa que hay más de una razón para exponer, una conversación entre dos o más personas que manifiestan sus ideas y afectos, también puede ser una discusión. El diálogo nos enriquece, por lo tanto: ¡bienvenida y bienvenido a dejar tu comentario en miel y langostas!

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