"Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:" (Mc 3,6)

27 de agosto de 2011

Dei Verbum, 9 y 10 - Seminario Bíblico por FM Parroquial 105.1



Seminario Bíblico por FM Parroquial 105.1
Subsidio 18: Tradición y Escritura IV – “Dei Verbum, 9 y 10”
 

Acuérdate de los días lejanos, considera las épocas pasadas; pregúntale a tu padre, y él te informará, a los ancianos, y ellos te lo dirán (Deuteronomio 32,7)
 
Dei Verbum 9

Así, pues, la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura están íntimamente unidas y compenetradas. Porque surgiendo ambas de la misma divina fuente, se funden en cierto modo y tienden a un mismo fin. Ya que la Sagrada Escritura es la palabra de Dios en cuanto se consigna por escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo, y la Sagrada Tradición transmite íntegramente a los sucesores de los Apóstoles la palabra de Dios, a ellos confiada por Cristo Señor y por el Espíritu Santo para que, con la luz del Espíritu de la verdad la guarden fielmente, la expongan y la difundan con su predicación; de donde se sigue que la Iglesia no deriva solamente de la Sagrada Escritura su certeza acerca de todas las verdades reveladas. Por eso se han de recibir y venerar ambas con un mismo espíritu de piedad. (Dei Verbum, 9)
 
Este es el punto culminante de los acalorados debates conciliares: la relación entre la Tradición y la Escritura. Lo cual concluye en que el Concilio Ecuménico Vaticano II no canonizó la tesis de la suficiencia de la Biblia sino que ubica el vínculo con la Tradición de manera cualitativa y no cuantitativa: Así, pues, la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura están íntimamente unidas y compenetradas. Por esto, ya el Concilio dejaba claro que la ideología fundamentalista con la Biblia está fuera de la Doctrina de la Fe católica, es algo ajeno a la catolicidad, a la universalidad. 
 
No existe más que una fuente divina de la Tradición y la Escritura que forman un todo fundiéndose hacia un mismo fin: Porque surgiendo ambas de la misma divina fuente, se funden en cierto modo y tienden a un mismo fin.
 
Luego, Dei Verbum 9 nos dice que: Ya que la Sagrada Escritura es la palabra de Dios (locutio Dei) en cuanto se consigna por escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo, y la Sagrada Tradición transmite íntegramente a los sucesores de los Apóstoles la palabra de Dios (Verbum Dei), a ellos confiada por Cristo Señor y por el Espíritu Santo para que, con la luz del Espíritu de la verdad la guarden fielmente, la expongan y la difundan con su predicación La Palabra de revelación, confiada por Jesucristo y por el Espíritu Santo se transmite a los sucesores de los Apóstoles según el principio de la continuidad.
 
La siguiente frase debe entenderse siempre en el contexto, más que cualquier otra, y no debe separarse del cuerpo de todo el párrafo 9 para no caer en la ambigüedad: de donde se sigue que la Iglesia no deriva solamente de la Sagrada Escritura su certeza acerca de todas las verdades reveladas. Por eso se han de recibir y venerar ambas con un mismo espíritu de piedad.
 
Dei Verbum 10
 
La Sagrada Tradición, pues, y la Sagrada Escritura constituyen un solo depósito sagrado de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia; fiel a este depósito todo el pueblo santo, unido con sus pastores en la doctrina de los Apóstoles y en la comunión, persevera constantemente en la fracción del pan y en la oración (cf. Act., 8,42), de suerte que prelados y fieles colaboran estrechamente en la conservación, en el ejercicio y en la profesión de la fe recibida. Pero el oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios escrita o transmitida ha sido confiado únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en el nombre de Jesucristo. Este Magisterio, evidentemente, no está sobre la palabra de Dios, sino que la sirve, enseñando solamente lo que le ha sido confiado, por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo la oye con piedad, la guarda con exactitud y la expone con fidelidad, y de este único depósito de la fe saca todo lo que propone como verdad revelada por Dios que se ha de creer. Es evidente, por tanto, que la Sagrada Tradición, la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el designio sapientísimo de Dios, están entrelazados y unidos de tal forma que no tiene consistencia el uno sin el otro, y que, juntos, cada uno a su modo, bajo la acción del Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas. (Dei Verbum, 10)
 
Un pueblo “unido a sus pastores” es una frase de san Cipriano que es muy importante ya que la Iglesia es una comunidad presidida. Los pastores son los legítimos pastores, es decir, los obispos. En el pueblo de Dios se da esta comunicación armoniosa entre los pastores y los fieles. La Sagrada Tradición, pues, y la Sagrada Escritura constituyen un solo depósito sagrado de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia; fiel a este depósito todo el pueblo santo, unido con sus pastores en la doctrina de los Apóstoles y en la comunión, persevera constantemente en la fracción del pan y en la oración (cf. Act., 8,42), de suerte que prelados y fieles colaboran estrechamente en la conservación, en el ejercicio y en la profesión de la fe recibida. También, es importante la mención a la Eucaristía y a la oración que tampoco deben separarse o vivir separadamente para colaborar en la conservación, en el ejercicio y en la profesión de fe que hemos recibido de la Iglesia. Las pequeñas comunidades de oración deben estar conectadas estrechamente a la comunidad eucarística, la parroquia, que es comunidad de comunidades, y a su vez la parroquia al obispo.
 
Pero el oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios escrita o transmitida ha sido confiado únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en el nombre de Jesucristo. La interpretación autorizada le corresponde al Magisterio pero queda subordinado de la siguiente manera: Este Magisterio, evidentemente, no está sobre la palabra de Dios, sino que la sirve, enseñando solamente lo que le ha sido confiado, por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo la oye con piedad, la guarda con exactitud y la expone con fidelidad, y de este único depósito de la fe saca todo lo que propone como verdad revelada por Dios que se ha de creer.
 
Llegando a una conclusión del capítulo II (7-10): Es evidente, por tanto, que la Sagrada Tradición, la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el designio sapientísimo de Dios, están entrelazados y unidos de tal forma que no tiene consistencia el uno sin el otro, y que, juntos, cada uno a su modo, bajo la acción del Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas. Es decir que entre la Tradición, la Escritura y el Magisterio existe una relación de solidaridad, que no es caprichosa, como algunos sostienen, sino que estaba presente desde antiguo entre la Tradición Apostólica, las Escrituras y la sucesión apostólica (ver subsidio 15).
 
Pueblo mío, escucha mi enseñanza, presta atención a las palabras de mi boca: yo voy a recitar un poema, a revelar enigmas del pasado. Lo que hemos oído y aprendido, lo que nos contaron nuestros padres, no queremos ocultarlo a nuestros hijos, lo narraremos a la próxima generación: son las glorias del Señor y su poder, las maravillas que él realizó. El dio una norma a Jacob, estableció una ley en Israel, y ordenó a nuestros padres enseñar estas cosas a sus hijos. Así las aprenderán las generaciones futuras y los hijos que nacerán después; y podrán contarlas a sus propios hijos, para que pongan su confianza en Dios, para que no se olviden de sus proezas y observen sus mandamientos. (Salmo 78, 1-7)

Preparado por Mauricio Shara en base a la siguiente bibliografía:
Texto bíblico de la versión argentina “El Libro del Pueblo de Dios”
Constitución Dogmática “Dei Verbum”, Concilio Ecuménico Vaticano II, 9-10

1 comentario:

  1. Anónimo27.8.11

    Vuelvo a felicitarte Mauricio, por este nuevo
    proyecto, ahi esta el "quid" de la Verdad, la Pa
    labra unida a la Tradicion de la Iglesia y por en
    de al Magisterio de la Iglesia, esa es la verda-
    dera sucesion Apostolica y la riqueza de nuestra
    Unica y Verdadera Iglesia, es mas, eso es lo que
    nos diferencia de nuestro hnos.,separados...lo
    demas es chachara.!
    ETELVINA

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