"Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:" (Mc 3,6)

2 de julio de 2011

El signo bíblico del corazón


I Introducción
 
En el lenguaje un signo tiene dos aspectos en su significado: la estabilidad y la mutabilidad. En Argentina p.e. somos muy proclives a mutar el significado de las palabras en el lenguaje cotidiano. Por esta cuestión de la mutabilidad en el lenguaje simbólico es que buscaremos una cierta estabilidad en nuestro humilde y breve estudio. Por ejemplo:


·         La versión católica Nácar-Colunga, texto de 1944, traduce el Salmo 26, 2 de la siguiente manera: “Ponme a prueba, ¡oh Yavé!, y examíname, acrisola mis entrañas y mi corazón”.
·         Vamos más atrás en el tiempo y leamos el mismo versículo en la versión protestante Reina-Valera, texto de 1569 revisado en 1602: “Pruébame, oh Jehová, y sondéame: examina mis riñones y mi corazón”.
·         La Vulgata Sixto-Clementina, texto del siglo IV, publicada en 1592 bajo el Pontificado de Clemente VIII revisada en tiempos del papa Sixto V dice: Proba me, Domine, et tenta me; ure renes (riñones) meos et cor (corazón) meum.”
·         Una traducción literal del Salmo 26, 2 tomando el Códice de Leningrado o Biblia Hebrea de Stuttgart, uno de los manuscritos de la Masorah que data del año 1008, dice: Examíname, oh Yahweh, y pruébame; escudriña mis riñones y mi corazón”.

En este elenco de versiones antiguas de la Biblia podemos notar una gran estabilidad en la traducción, muy literal, conservando los términos originales hebreos referidos a los “riñones”, y el “corazón”, con una mínima variante en Nácar-Colunga. Pero esto no sucede en las últimas versiones castellanas de la Sagrada Escritura, en donde se observa una gran variación en los términos de las traducciones debido a la mutabilidad de los significados en el lenguaje. Por eso, sabiendo que la Biblia no es un libro de ciencia. Lo importante será poder entender, esencialmente, a qué remiten simbólicamente los “riñones” y el “corazón”.
 
Para los hebreos y para otros muchos pueblos de la Antigüedad los “riñones” (“kilyah” en hebreo) simbolizan el asiento de las emociones, la sensibilidad, especialmente, el deseo, el “quiero”, los apetitos, los impulsos. El corazón (“leb” en hebreo y su sinónimo “lebab”) significa “mente”, “en medio de” y simboliza los pensamientos, lo íntimo de los pensamientos, la razón, la conciencia; el “corazón” representa también lo “central”, “lo íntimo”, “lo esencial”. Esta raíz hebrea aparece también en acádico, egipcio, ugarítico, arameo y arábigo. Pero como el lenguaje de lo simbólico tiene mutabilidad, hoy en día, en nuestra cultura posmoderna el “corazón” significa “emoción”, “sensibilidad”, y es por eso que los biblistas, muchas veces, hacen una opción mutable en las traducciones actuales.
 
II Algunos usos de “corazón” en el Antiguo Testamento (figura subrayado) tomando el texto de la versión argentina comparado con el texto hebreo crítico para detectar la palabra “corazón” (leb-lebab):
 
Cuando el Señor vio qué grande era la maldad del hombre en la tierra y cómo todos los designios que forjaba su mente tendían constantemente al mal  Gn 6,5
Se arrepintió de haber hecho al hombre sobre la tierra, y sintió pesar en su corazón  Gn 6,6
Pero hasta el día de hoy, el Señor no les había dado inteligencia para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír. (Deuteronomio 29, 3)
La palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques… (Deuteronomio 30,14)
Entonces Joab replicó: «No voy a perder más tiempo contigo». Y tomando en su mano tres dardos, los clavó en el corazón de Absalón, que estaba todavía vivo en medio de la encina. (II Samuel 18, 14). Acá corazón significa simplemente lo físico.
Salomón respondió: «Tú has tratado a tu servidor, David, mi padre, con gran fidelidad, porque él caminó en tu presencia con lealtad, con justicia y rectitud de corazón; tú le has atestiguado esta gran fidelidad, dándole un hijo que hoy está sentado en su trono. (I Reyes 3, 6)
Concede entonces a tu servidor un corazón (comprensivo), para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?». (I Reyes 3, 9)
Después les daré pastores según mi corazón, que los apacentarán con ciencia y prudencia. (Jeremías 3, 15)
Porque él es en realidad como piensa dentro de sí (Proverbio 23, 7)
Entonces me dije a mí mismo: yo acumulé una gran sabiduría, más que todos mis predecesores en Jerusalén, y mi corazón ha visto mucha sabiduría y ciencia. (Eclesiastés 1, 16)
Recibe la instrucción de sus labios y guarda sus palabras en tu corazón. (Job 22, 22). Como ejercicio de la memoria.

 
Hay muchísimas referencias más en el AT que deben examinarse en su contexto en el idioma original pero resulta interesante que el significado bíblico del corazón se mantendrá muy estable a través de los siglos y sobrevivirá a diversos géneros literarios. 

III El “corazón” en el Nuevo Testamento

 
La expresión para corazón es “kardia” en griego; y hay una expresión “splajnon” para entrañas, equivalente a riñones en el AT. Por ser el corazón el principal órgano de la vida física vino a significar toda la actividad mental y moral del ser humano, las corrientes escondidas de la vida personal, por ende la voluntad, contiene al hombre interno y está bajo la influencia espiritual de Dios. Utilizaremos la versión argentina y el texto crítico griego traducido para profundizar un poquito nuestro estudio, viendo algunas referencias:
 
También las mujeres respeten a su marido, para que si alguno de ellos se resiste a creer en la Palabra, sea convencido sin palabra por la conducta de su mujer, al ver su vida casta y respetuosa. Que su elegancia no sea el adorno exterior –consistente en peinados rebuscados, alhajas de oro y vestidos lujosos– sino la actitud interior del corazón, el adorno incorruptible de un espíritu dulce y sereno. Esto le vale a los ojos de Dios. (I Pedro 3, 1-4). “La actitud interior del corazón”. Una traducción literal del texto griego crítico de Nestlé-Aland sería: “el interior del corazón del ser humano”. Naturaleza moral.
 
Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal? (Mt 9, 4). Literalmente en griego dice: Y sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Con qué objeto están pensando cosas malvadas en vuestros corazones?
 
Porque del corazón proceden los pensamientos malvados: los homicidios, los adulterios, las inmoralidades sexuales, los robos, los falsos testimonios, las difamaciones (Mt 15, 19 traducción literal del griego)
 
Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. (Hebreos 4, 12).
 
Les hemos hablado, corintios, con toda franqueza y hemos abierto completamente nuestro corazón (kardia). En él hay cabida para todos ustedes; en cambio, en el de ustedes (acá la palabra griega no es “kardia” sino “splajnoin”=entrañas) no la hay para nosotros. (II Corintios 6, 11-12). Este versículo es monumental ya que la palabra de los apóstoles es rechazada emocionalmente por los corintios porque están divididos interiormente.
 
Sí, hermano, préstame ese servicio por amor al Señor y tranquiliza mi corazón en Cristo. (Filemón 20). En griego no dice “kardia” sino “splajna”: “refrigera mis entrañas en Cristo”. Emociones refrigeradas, refrescadas a fin de ganar en paz interior e integración.
 
Jesús explica que la ley de Cristo es suave y ligera en relación a la ley mosaica interpretada por los fariseos que añadían leyes y leyes a las ya existentes, haciendo de la santidad una tarea imposible. Jesús se define como pequeño (“tapeinos” en griego) y manso de corazón, por eso la santidad es posible con Cristo. (ver Mt 11, 29-30).
 
IV Conclusión
 
Hoy se ha perdido el signo de las “entrañas” o “riñones” como sede de las emociones, aunque a veces se dice que alguien “es visceral”. Por eso, es importante ubicar en el signo del corazón tanto lo sensible como lo racional, ya que Jesucristo vino para integrarnos como seres humanos. Vivamos la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús siendo humanamente integrados y acrisolados por Él, en nuestra sensibilidad y racionalidad. (cf. Salmo 26, 2).
 
Mauricio Shara
 
Bibliografía:
Texto bíblico de la versión argentina “El Libro del Pueblo de Dios” 
Biblia Hebrea Stuttgartensia
Texto griego de Nestlé- Aland del Nuevo Testamento


1 comentario:

  1. Anónimo3.7.11

    Que mas que felicitarte Mauricio, una vez mas por
    tu excelente trabajo.!
    La devocion al Corazon de Jesus, se incremento a
    partir del S.XVII, debido a las visiones que tuvo
    Sta. Margarita Ma.de Alacoque. En cuanto a la de-
    vocion al Inmaculado Corazon de Maria se acentuo
    mucho mas despues de las apariciones en Portugal
    de la Virgen de Fatima, donde ella pide la consa-
    gracion a su Inmaculado Corazon...! Todo lo de-
    mas lo has dicho vos.!
    ETELVINA

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