"Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:" (Mc 3,6)

9 de junio de 2011

Mons. Giaquinta: "la Argentina y todo Occidente es hoy tierra de misión"



Homilía de monseñor Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo emérito de Resistencia,
para la Ascensión del Señor (5 de junio de 2011)
 
Mt 28,16-20
 

I. “ALGUNOS DISCÍPULOS TODAVÍA DUDARON”
 
1. En la solemnidad de la Ascensión del Señor, este año se lee el párrafo conclusivo del Evangelio según Mateo. Se trata de la única aparición de Jesús resucitado a los discípulos que trae el evangelista. En la Vigilia Pascual escuchamos el aviso que Jesús les trasmite por medio de las mujeres: “Avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán” (Mt 28,10). Y allá van. ¿Con que sentimientos lo hacen? Mateo nos dice que “al verlo se postraron delante de él; sin embargo algunos todavía dudaron” (v. 17). La afirmación concuerda con los demás Evangelios. Los apóstoles no están predispuestos a aceptar la resurrección. Y no simpatizan recibir el mensaje de parte de las mujeres.
 
2. La observación del evangelista no es insignificante. Entraña un doble mensaje, válido para todos los tiempos. Primero: los pastores, que tratamos las cosas sagradas, no estamos libres de tener una fe incipiente, inmadura, llena de dudas. Segundo: en la Iglesia somos todos de igual dignidad en Cristo, y él puede aleccionar a los pastores a través del pueblo humilde. ¿No fue acaso Catalina de Siena la que convenció al Papa Gregorio XI de dejar Avignon y volver a Roma a cumplir desde allí su misión de pastor universal? ¿Y, en los tiempos modernos, no fue la Madre Teresa de Calcuta la gran profetisa de la caridad? Jesús nos previene de los falsos profetas (cf Mt 7,15.22; 24,11.24), pero no deja de enviar verdaderos profetas a su Iglesia (cf Mt 23,34).
 
II. “YO HE RECIBIDO TODO PODER EN EL CIELO Y EN LA TIERRA”
 
3. Jesús, que ayer fue traicionado y abandonado por sus amigos, escarnecido por los jefes del pueblo, y masacrado por los romanos, hoy se muestra lleno de gloria: “Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra” (Mt 28,18). Como dice Pedro en su primer sermón a la multitud: “A este Jesús, Dios lo resucitó… Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen” (Hch 2,32-33).
La palabra empleada por Mateo para hablar del poder de Jesús (“exousía”) difiere de las que emplea la Biblia para designar el poder de los músculos o de los instrumentos humanos. Quizá, en vez de decir “me fue dado poder”, convendría decir “toda autoridad”. Esta palabra, según la etimología latina (“augere”), significa la capacidad de hacer crecer al otro. Así es el poder o autoridad que Jesús resucitado recibió del Padre: impulsa a la humanidad a crecer y alcanzar la plenitud querida por Dios.
 
III. “VAYAN,… QUE TODOS LOS PUEBLOS SEAN MIS DISCÍPULOS”
 
4. Jesús que, en su ministerio, se movió en los estrechos límites de Israel, ahora resucitado propone a sus apóstoles el universo entero como horizonte del Evangelio: “Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos” (Mt 20,19). Esta misión ha de ser entendida, en primer lugar, geográficamente. Todavía hay pueblos que nunca han escuchado el Evangelio de Jesús. Pero hay que entenderla hoy, sobre todo, culturalmente. Porque muchos pueblos de cultura cristiana se han paganizado. Y hay que emprender una Nueva Evangelización.
 
IV. LA ARGENTINA, PAÍS DE MISIÓN
 
5. Hace 65 años, el arzobispo de París sorprendió a la Iglesia con su carta pastoral “Francia, ¿país de misión?”. Con el andar de los años aquella pregunta se convirtió en una afirmación. Y es válida no sólo para Francia. Todo Occidente es hoy tierra de misión.
La Argentina también es país de misión. Un país, donde de la noche a la mañana, y sin que casi nadie chiste, se equipara la unión entre los homosexuales con el matrimonio según la naturaleza dada por Dios al varón y a la mujer, no puede decirse cristiano. El primer Evangelio es la naturaleza con que Dios nos crea. Cuando se niega ésta, se niega todo el Evangelio de Jesús. Y ello, por más que se vaya a Roma a la beatificación Juan Pablo II o se participe de un Te Deum.
 
6. A los católicos argentinos nos cuesta despertar a la triste realidad del paganismo que impregna la cultura nacional. Por ello no acertamos a emprender una Nueva Evangelización. Nos aferramos a afirmaciones preteridas: “la Argentina católica”, “la de nuestros próceres”. Ponemos en un mismo saco demostraciones auténticas de piedad popular y demostraciones espurias. La predicación dominical no siempre es solaz para los fieles. Los colegios católicos muchas veces difieren de los colegios laicos sólo por la mayor disciplina, pero no por la educación en la fe.
 
V. EL PRÓXIMO SÍNODO
 
7. El Señor, rico en misericordia, siempre nos ofrece una ocasión para convertirnos. El próximo Sínodo a celebrarse en octubre de 2012, con el lema “Nueva Evangelización para la trasmitir la fe cristiana”, es un momento providencial. Ojala sepamos aprovecharlo. Que contemplando el rostro luminoso de Cristo, reconozcamos primero la triste situación de la Iglesia. Y que luego miremos los medios para evangelizar. Como dice el documento preparatorio: la Asamblea “tendrá como finalidad examinar la situación actual en las Iglesias particulares, para implementar nuevos modos y expresiones de la Buena Noticia”.
 
Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo emérito de Resistencia
 
Fuente: AICA

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