"Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:" (Mc 3,6)

7 de noviembre de 2011

"Cuando la dignidad humana se queda sin fundamentos" por Victor Manuel Fernández



Cuando la dignidad humana se queda sin fundamentos

¿Cómo resuelven un problema los sectores más autoritarios de la sociedad? Eliminando a los débiles. Hoy puedo confirmar que la política de violación de los derechos humanos que avergonzó a nuestro país, ha dejado profundas secuelas en la cultura argentina. Porque aun los sectores progresistas continúan con la misma lógica: resolver un problema de manera pragmática, eliminando al más débil, aniquilando al molesto.


Aparentemente nuestra sociedad creció en el reconocimiento de los derechos humanos fundamentales. Pero el derecho a la vida es el más elemental. Si se lo niega, se debilitan todos los demás. Porque si aparece alguna excusa para eliminar una vida humana inocente, siempre aparecerán razones para eliminar a un ser humano que molesta. Es decir, si afirmamos que un ser humano no se puede matar cuando tiene más de tres meses, pero sí cuando tiene unas horas menos, entonces siempre habrá algún argumento para quitar la vida a un ser humano: será porque tiene alguna discapacidad, porque es demente, porque es anciano, porque es deforme, porque no sirve al sistema financiero, porque es peligroso, y las razones seguirán multiplicándose. ¿Por qué no? ¿Qué razón de fondo nos queda para defender una vida humana, más allá de las conveniencias pragmáticas?


Debido a la pequeñez del embrión, que ni siquiera vemos con nuestros ojos, uno corre el riesgo de ignorar su valor. También nos inclinamos a creer que es un pedazo de la mujer, un órgano más, o una especie de víscera prescindible. Sin embargo, hay una diferencia inmensa: un órgano de la mujer tiene su mismo código genético, pero el embrión no. Es otro ser, distinto de un óvulo, distinto del padre y de la madre. Su código genético ya tiene todas las características que tendrá ese humano adulto nuevo y original. Sólo le falta desarrollarse. Por eso no puede ser eliminado como quien se opera de un tumor. No podemos dejar de reconocer que se trata de algo más.

Sin duda tenemos que crecer mucho en el respeto a los derechos de las mujeres. La violencia doméstica y la discriminación laboral, por ejemplo, son hechos intolerables. Pero ese ser indefenso que está tratando de nacer también puede ser una mujer. Más allá de su pequeñez tiene todos los derechos humanos, porque es una vida humana nueva. ¿Puede la mujer adulta decidir libremente sobre la vida de esa otra mujer frágil que lleva en su vientre? Si la razón es que no piensa o no habla, ¿qué haremos con esos niños de diez años que por diversas razones tienen muy reducida su capacidad de razonar? Quizás sin darnos cuenta, repetiremos los argumentos del nazismo, que mandaba eliminar a los débiles para que sólo prosperen los fuertes.

Una madre que dio a luz a un hijo discapacitado podrá sufrir mucho, pero sabe que no puede superar su dolor asesinando a ese ser humano que dio a luz. Las respuestas siempre tendrán que buscarse en otra parte, no en la muerte. La mujer violada es una víctima que enfrenta una angustia a veces atroz. ¿Pero vamos a eliminar su dolor convirtiendo en víctima a esa vida nueva que crece dentro de ella? ¿De qué podemos acusar a esa creatura indefensa? No logro entender que ese pequeño, tan humano como su madre, deba pagar los errores ajenos. Él es un ser único, llamado a la vida, más allá de la forma como haya sido engendrado. También hay lugar para él o para ella. No es humano ni progresista resolver un mal con otro mal, defender un derecho en contra de otro, favorecer a un débil en contra de otro.

En este país tenemos recursos para todos. Si una mujer no se siente en condiciones de criar al niño que ha engendrado, en nuestra generosa patria hay familias dispuestas a brindarle apoyo y deseosas de hacerse cargo de esa nueva vida. ¿Por qué optar en Argentina por la muerte cuando tenemos todo para apostar por la vida?

Es verdad que hay otras faltas de respeto a la vida. Por ejemplo, la lucha de los pobres que no tienen planes privados de salud para acceder a una atención adecuada, el estado de algunos hospitales, la violencia y la inseguridad, la mala alimentación de los indigentes, y tantas otras formas de desprecio a la vida humana. Pero si en lugar de enfrentar esos graves problemas sociales optamos por atentar contra la vida por nacer, no hacemos más que agregarle muerte a ese panorama sombrío. Nosotros somos capaces de apuntar más alto y de sostener un profundo respeto por la dignidad de los más débiles. Aunque no parezca la salida más pragmática, los argentinos podemos resolver los problemas sin arrancarle la vida a un inocente antes de que pueda defenderse. No es inocente ni inofensivo abrir la puerta del aborto. Algunos lo festejan alegremente, pero una lógica de muerte sólo provocará más muerte y tristeza.

Víctor Manuel Fernández, Rector de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Fuente: AICA

1 comentario:

  1. Anónimo7.11.11

    Las palabras de Victor Manuel Fernandez, son de una claridad, de tal magnitud, que llaman a una profunda reflexion. Si pudiera expresarme libre-
    mente seria demasiado grosera y no quiero herir
    suceptibilidades. Pero la que la Cultura de la muerte, esta a la orden del dia, no hay ninguna
    duda...Senior ten piedad y misericordia de tus hijos, que no les interesa la Vida...!
    ETELVINA

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