"Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:" (Mc 3,6)

22 de octubre de 2011

Actualización de Mc 4, 24 II parte - Seminario Bíblico por FM Parroquial 105.1


Seminario Bíblico “Cómo interpretar la Biblia” por FM Parroquial 105.1
Subsidio 23: Actualización bíblica III - Actualización de Mc 4,24 II parte

 


II Hermenéutica de actualización – qué me dice el texto y qué le digo a otros
 
Recién ahora (luego de lo tratado en el subsidio 22) podemos actualizar la frase de Marcos La medida con que midan se usará para ustedes. Notemos que hemos trabajado bastante para saber esencialmente qué es lo que quiso comunicar el autor sagrado por inspiración del Espíritu Santo. Partimos de conocer primero lo evidente para llegar a lo trascendente, porque lo sagrado es el puente que nos permite cruzar el abismo entre lo profano y lo divino. Pero una vez que lo hemos comprendido la actualización es sencilla. Vivimos así una pascua con la Sagrada Escritura, un paso del Mar Rojo, un paso del Jordán, una encarnación de la Palabra de Dios, un bautismo en la muerte de Jesús para resucitar con Él, siempre partimos del pan y el vino para llegar, gracias al Espíritu Santo, al Cuerpo y la Sangre del Señor.   
 
Seguiremos trabajando el texto como si se tratara de una Lectio Divina.
 
Si es para una enseñanza actualizada:
 
Primero conocimos qué dice el texto. Ahora, si la intención es la de brindar un estudio bíblico actualizado, entonces simplemente debemos ubicar la enseñanza en un contexto actual. Con sólo eso, si nuestro estudio está bien hecho, en realidad alcanzaría para satisfacer ampliamente las expectativas de Palabra de Dios viva hoy en la Iglesia y no sería necesario realizar una composición con elementos poéticos y emocionales. Pero también es necesario avanzar en la predicación, cuyo sentido esencial es el de proclamar la muerte y resurrección de Jesucristo al mundo. Bíblicamente hablando, para dentro de la Iglesia debería existir mucho más enseñanza para la perfección y para fuera mucha más predicación para la salvación.     
  
Si es para una predicación:
 
Ahora debemos personalizarlo, es decir qué me dice a mí el texto. Para eso la Palabra de Dios debe encarnarse en mi vida, con autenticidad. Entonces, el valor de la conversión permanente es primordial en esta etapa de hermenéutica, de interpretación, sumado al valor de la formación permanente que encontramos en la exégesis. Así, se nos abre un abanico de posibilidades, siempre en relación al sentido literal que hemos descubierto, asistidos por el Espíritu Santo.
 
Esta es mi personalización del texto pero cada uno debe hacer la propia:
 
La medida es mi medida y con esa medida seré medido. No se trata de que realice acciones heroicas por el Evangelio sino, simplemente, dar lo mejor de mí en cuanto a los dones, talentos, habilidades que recibí del Señor y el tiempo que dedico, según mis posibilidades, estado de vida, responsabilidades, etc. No se trata de hacerme monje si no fui llamado por Dios para eso, ni de creerme una suerte de “súper creyente”, ni de realizar obras extraordinarias. Se trata, simplemente, de cambiar mi mentalidad (renovar mi mente) de ser alguien que busca recibir (muy propio de nuestro tiempo, p.e. ser demandante de amor) a alguien que da porque La medida con que midan se usará para ustedes. Jesús en Marcos 4,24-25 me invita a ser un dador, pero muchas veces me sentí más identificado con la diversidad de crecimiento de la semilla (a 30, 60 y 100) y me preguntaba: ¿estoy a 30? ¿estoy a 60? ¿estoy a 100? Cuando, en realidad no me estaba poniendo en situación de discípulo sino de mero receptor de la acción de los discípulos. Entonces, percibí de la Palabra de Dios, una vez más, que debía cambiar mi anterior mentalidad trágica de ser mero receptor que cree que “todo es gracia” a una confirmada mente renovada por el Espíritu Santo, para integrar de manera equilibrada en mi vida tanto la gracia como la libertad que Dios me ha dado, para elegir mis acciones y dar lo mejor de mí para el Evangelio en todas mis actividades.
 
Esta personalización es testimonial y une mi pasado con mi presente, pero no necesariamente debe hacerse así, es algo que tiene que ver con lo vivencial, es verse reflejados en la Palabra de Dios.
 
Ahora, he encarnado el mensaje del Evangelio en mi vida y estoy preparado para transmitirlo a otros. Pero antes debo decirle a Dios (qué le digo a Él) mi compromiso por la difusión de Palabra de Dios y pedir su ayuda para dar mi mejor (la oración debe estar siempre presente, no como parte de una “receta” sino como el desarrollo una vida de oración).
 
Para transmitir el mensaje en forma actualizada (qué le digo a otros) debo relacionar el texto con alguna aplicación concreta que mi auditorio pueda captar e identificarse, puede ser más de una aplicación pero mi interpretación nunca debe alejarse tanto del sentido literal. Por ejemplo, mi personalización me llevó a pensar en la importancia de la creación de espacios de discipulado en la Iglesia, pero en lugar de avanzar con una exhortación parenética prefiero hacer una brevísima predicación kerigmática (anuncio de la muerte y resurrección de Jesucristo en un contexto vital actual):
 
Y les decía: «¡Presten atención a lo que oyen! La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía. Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene». (Marcos 4, 24-25) Esa medida, nuestra medida, es Jesucristo, Él se dio todo entero por nosotros, siendo de condición divina su medida no fue ser tratado igual a Dios sino que se despojó de sí mismo, tomando la condición de un siervo, siendo obediente hasta la cruz, por eso Dios lo exaltó en atención a su infinita medida y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, Él es la Palabra viva. Entonces ¿Cuál es nuestra medida mi hermana, mi hermano? ¡Nuestra medida es el Señor! Demos nuestro mejor esfuerzo, con la ayuda de la Gracia, para evangelizar a un mundo que, aunque simule lo contrario, realmente lo necesita. Y les darán más todavía. Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Si nuestra medida está en Cristo y no en nosotros mismos nadie nos arrebatará nuestra recompensa. Porque ¿Cuál es esa recompensa? Nuestra recompensa es Él mismo. Queridos oyentes de este humilde espacio radial: ¡Dios nos hace buenos oyentes y comunicadores de la Palabra viva!   
 
En este brevísimo mensaje hay una actualización que obedece a la situación vital de la noche de los viernes por FM Parroquial 105.1, un espacio de comunicación de la Palabra viva. Tiene los elementos esenciales de nuestro estudio bíblico sobre Mc 4,24 (subsidio 22) y a la vez los elementos vitales de un contexto determinado relacionado con el tema musical “Nombre sobre todo nombre” de Carlos Seoane y Kiki Troia (Filipenses 2, 6-11). Al tratarse de una predicación se ha enriquecido el mensaje con una hermenéutica cristológica, una Cristología de la Palabra (cf. Verbum Domini, 11), una hermenéutica de la fe (cf. Verbum Domini, 36) que tiene una belleza que puede conmover, porque las razones nos mueven pero no nos conmueven. Así hemos trazado un puente entre la esencia y la existencia, entre el sentido original y el actual, por medio de razones-sensibles. No nos quedamos sólo en lo esencial, lo histórico, la intención del hagiógrafo y tampoco nos quedamos sólo en lo existencial, lo actual.
 
Por ejemplo: Marcos no dice que la medida sea Jesucristo (subsidio 22), pero su intención es, esencialmente, evangelizadora. Así se embelleció el mensaje con un elemento poético que no cambia la esencia sino que la aplica al kerigma. Recordemos que la medida es el símbolo del actuar del hombre para realizar lo que se espera de él, entonces solamente ubicamos esto en Cristo como Aquel que, habiéndose hecho humano, realizó todo lo que el Padre esperaba de Él.   
 
De esta manera análoga, gracias al Espíritu Santo que es el alma de la Iglesia y el principal agente evangelizador (cf. Evangelii Nuntiandi, 75) partimos del pan y el vino para llegar a la Eucaristía, hemos cruzado el Mar Rojo, hemos pasado por el temido desierto como Josué y Caleb, hemos cruzado el Jordán, hemos llegado a la Tierra que fluye leche y miel… Y así llegamos, trascendiendo la letra (cf. Verbum Domini, 38), a Nuestra Casa, que no es una ideología sino la Palabra viva. Pero no descuidemos nunca la exhortación de Benedicto XVI: “estudio y contemplación” ¡ambas cosas! (cf. Verbum Domini, 17).      
 
Hablando de la radio, en los subsidios 22 y 23 hemos trabajado la Biblia como si, por ejemplo, además de escuchar la radio viéramos todo lo que acontece para que el programa salga al aire, o como si se tratara del “backstage” de una película. No hay magia en la comunicación de la Palabra de Dios ¡hay estudio y contemplación!  
 
Les dejo algunas líneas de modelo (pueden hacer las suyas) para construir vuestro mensaje actualizado en base al contexto literario evangelizador de Mc cap. 4:
 
·         Ahora es el tiempo de sembrar sin preocuparse por los resultados
·         No todas las semillas crecen iguales, el ideal es que todas crezcan
·         Quien escucha y acepta, crece
·         Exhortación a la confianza
·         Quien recibe el Misterio, recibe el ministerio (como servicio al prójimo, el ministro es el servidor)
·         Nuestra luz y medida es Jesucristo, Él es el modelo, el “tipo” a imitar.
·         El Señor eleva a los humildes
·         Capacidad para enfrentar nuevas situaciones
·         Nuestra recompensa futura está presente hoy: es Él.
 
Mauricio Shara
 
Bibliografía:
Texto bíblico de la versión argentina “El Libro del Pueblo de Dios”
Pablo VI, Exhortación Apostólica “Evangelii Nuntiandi”, 1975, 75
Benedicto XVI, Exhortación Apostólica “Verbum Domini”, 2010, 11.17.36.38

1 comentario:

  1. Anónimo22.10.11

    Mauricio excelente, nada se puede objetar, solo
    quisiera saber, como haces, para ilustrar estas
    reflexiones con tanta hermosura.? Realmente insta a leer a Mc.!

    ETELVINA

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